BOOMERANG

MUCHA TELA DE DONDE CORTAR
José Luis Huergo

     “¡Chinguen a su madre, pinche bola de indios, yo a ustedes no les debo nada!

                                                                                                             -Carlos Miguel Ignacio.

b_150_100_16777215_00_images_stories_fruit_chicos_malos.jpgEsta inmortal frase la espetó el oaxaqueño Carlos Miguel a un grupo que se acercó a exigirle cumpliera sus promesas de campaña, en esos oscuros años en que fuera presidente municipal de Huauchinango.

Benito Juárez también era oaxaqueño y también hizo frases famosas, con la diferencia de que Carlos Miguel es mucho más feo y cínico que el otro.

Hace ya siete años que Ignacio López y sus hermanas (que también mandaban), entregaron el Ayuntamiento y es la hora en que no ha justificado su cuenta pública ante el ORFIS.

La pregunta es: ¿puede ser candidato a diputado con tantos millones desaparecidos?

Parece que si, al grado de que ya fue candidato, en el 2007, a diputado local y hasta Rafael Moreno Valle, entonces senador, fue a apoyarlo en la campaña.

Campaña de hueva, por cierto, hizo unos cuantos volantes y medio rotuló un vehículo que daba vueltas a la manzana con el perifoneo.

Sabía que llevaba las de perder e hizo el teatrito para quedarse con los recursos de campaña.

Porque lo suyo, lo suyo, es el enriquecimiento ilícito.

Cuando fue alcalde las tranzas grandes las hizo en obra pública y la muestra más visible es el camino a Tlaola, donde disque pavimentaron, cuando lo único que hicieron fue regar sello asfáltico y repartirse los millones entre él y el hoy diputado por carambolazo y neopriista Edgar Sánchez Gómez, Condorito.

Juntos robaron de lo lindo y a lo tarugo, por eso no puede comprobar muchos millones y, como diría don Teofilito, ni comprobará nada.

Luego de ser presidente, sabiendo que en el PAN ya no lo apoyarían en su loca carrera de latrocinios, puso a su amigote Condorito en Convergencia, con la intención de manipular ese partido.

Como era de esperarse, Condorito lo traicionó y chapulineó hasta atinarle y quedar como diputado local, en suplencia de Urzúa, quien es fácil de suplir, porque no hacía nada como diputado local ni hace nada como diputado federal.

El caso es que ahora Carlos Miguel Ignacio, ese que se siente güerito de ojo verde, se fue a la izquierda q’uesque como candidato a diputado federal, con el ORFIS encima, con cero popularidad, se une a las filas del Peje con eso de la república amorosa.

Tengo entendido que la izquierda busca el bien para los pobres y pues Carlos Miguel, en primer lugar, no es pobre, en segundo lugar, desprecia a los de su raza, llamándolos de manera peyorativa “pinches indios”.

Seguramente no tiene espejo en su casa, porque sueco no parece el oaxaco.

Por si fuera poco, en 2009 se ostentaba como operador político de Rafael Moreno Valle, en sus aspiraciones a ser candidato a gobernador.

Varias movidas chuecas hizo entonces.

Total, en agosto de 2009, durante una rueda de prensa, preguntamos a Rafael Moreno Valle si Carlos Miguel Ignacio era su operador en Huauchinango y la respuesta fue tajante: “No sé lo que diga él, yo lo que te puedo decir es que no tengo operador en Huauchinango”

Así es Carlos Miguel, mentiroso y hablador.

Decía mi abuela: Un pendejo callado es oro molido.

¡Rayos!

Se acabó el espacio.

Nos vemos, pues…