SOSPECHA Y DESCONFIANZA

¡Buenos Días Huauchinango!
Por El Huachi

Con sospecha y desconfianza, los vecinos de la colonia El Paraíso, en el Barrio de San Juan, ven el techado de la cancha de basquetbol ubicada entre las calles Hermenegildo Galena, Ramón López Velarde y Manuel Altamirano dado que ese sitio -al aire libre- se ha vuelto un lugar de escándalo en el que conocida marca de cerveza realiza francachelas, aquelarres e instala música a todo volumen que excede, por mucho, no sólo el buen gusto de los vecinos, sino los decibles que la propia Ley de Ecología marca en su norma sobre contaminación ambiental y la violan flagrantemente.

De acuerdo con el dicho de los vecinos, han sido innumerables las ocasiones -en cada fiesta de la localidad o señalado fin de semana- que el sitio se ve rebosante de gente con exagerado deleite por las bebidas emborrachantes que, de igual manera, son expendidas ad libitum, sin importar sean hombres o mujeres menores de edad, chiquillos y chiquillas, pues, que al poco tiempo andan haciendo disfiguros (sic) como atinadamente lo dijera una molesta matrona que vio a su nieto, en una esquina de esta citada cancha de básquetbol echando –literalmente- los hígados por la boca evidenciando un exceso en la ingestas de cerveza, cuando “no tiene edad para tomar”.

El principal problema, comentan unos vecinos, porque otros no, dado que a éstos últimos les gusta el huateque, es que aparte de la cantidad de alcohol que corre entre la muchachada, no sería raro que al mismo tiempo se surtiera alguna otra sustancia extraña que muchachos descarriados gustan meterse en el cuerpo como podría ser fumada, inyectada o aspirada y con alarmante regularidad, vemos en las noticias, se trafica en la región, lo que sería una verdadera tragedia para la comunidad.

Descorazonados los vecinos dijeron que ni siquiera se quejan con la policía dado que, lejos de imponer el orden, como compete a su misión pagada por el erario municipal que existe gracias al cumplimiento cabal de los contribuyentes con Lolita, mejor se da a tarea de “vigilar” el lugar cuando, en los hechos, deberían clausurar este tipo de antros que de manera itinerante organizan las emborrachadurías embotelladores ya que su negocio y no a salud pública o la imagen urbana, les interesa.

Es por todo esto que los vecinos ven con desconfianza y hasta sospecha de contubernio con la Comuna que, bajo la premisa de “mejorar las condiciones de espacios deportivos”, ahora el ayuntamiento se dé a la tarea de invertir una millonaria suma de dinero en el techado y adecuado de la cancha de basquetbol para que en algún momento, en breve, las condiciones de una superdisco vayan a ser puestas en marcha en beneficio de las empresas cerveceras o al servicio de empresarios que buscan espacios públicos, con amplio permiso municipal para realizar su negocio que no es otro más que el beneficio propio así se caiga el cielo.

Es de esperarse, comentaron los quejosos, que el ayuntamiento coloque algunos letreros sobre el uso real que se le va a dar al lugar y dé confianza a los vecinos de que las francachelas que allí se suscitan con, incluso, cierre de las calles que provoca un problema para la vialidad de las personas, se acabarán al mismo tiempo que se privilegiarán los torneos deportivos, tablas gimnásticas o cualquier otro evento en donde la juventud honesta adquiera una mente y cuerpo sanos así vayan estas acciones en detrimento de las jugosas ganancias financieras de emborrachadurías y empresarios de escándalos que usan el sitio como lupanar.