LA SEMANA SANTA

LA PASARELA
Antonio Madrid

Semana santa de ferias y algo más Bendito sea Dios. Pasó ya la semana santa.
Y con ello el relax de algunos candidatos.
Aunque no de todos, como el caso de Carlos Martínez del PAN en Huauchinango y José Luis Márquez del PRI en Zacatlán, que descansaron haciendo adobes, pues recorrieron municipios y comunidades en busca del voto, sabedores que el tiempo es polvo de oro, colmillos de elefante y plumas de avestruz.

Los demás no pasaron de aparecer en alguno que otro evento, como para tirar sombra.
Pero para la mayoría de los mortales, las ferias de la región, fueron la mejor manera de olvidarse un poco de la triste realidad que vivimos y divertirse un rato.
El concierto de Pepe Aguilar en Xicotepec no tuvo desperdicio.

El Tri, con todo y la mariguanada en pleno, fue una presentación delirante.

Pero una actuación inolvidable fue sin duda la de Ricardo Montaner en el palenque de la 62 feria de Primavera.

Con temas como “La cima del cielo”, “Tan enamorados” y “Déjame llorar” en voz del venezolano, poco faltó para que la concurrencia derramara lagrimas.

O al menos algunas féminas lo hicieron.

Y no fueron pocos los hombres que muy machitos y todo, pero entonaron las canciones del venezolano radicado en Miami, el propio edil Carlos Barragán, quien con algunas copas encima (copas de vino, que quede claro) entonaba alegremente las canciones.

Hay quien dice que lloró, no me consta.

Y de ahí para abajo.

Ernesto Fosado, director de Vialidad Municipal; Carlos Lechuga, ex secretario particular en la pasada administración de Huauchinango; Esteban Fosado, secretario general del Ayuntamiento de Xicotepec (Zavalita, ¿lo recuerda?); Alonso Lechuga Nochebuena, regidor; Adán González González, ex director de Comunicación Social; Jesús Casiano Huerta, actual director de la misma área; Heriberto Carballo Aguilar, director de Telexico; Enrique Hernández Vigueras, titular de SILOS; Toño Carballo, director de COBACH F-11; Gabriel González Molina; Macedonio…

Y hasta el güero Zenorino, que con cara de pocos amigos, al final no se pudo contener y le aplaudió (¡Gracias, Dios!) al gran Montaner.

Fue una noche esplendida, donde ni siquiera la neblina y la lluvia pudieron hacer mella.

Ya para el lunes volvieron las campañas.

Y otra vez a comenzar de nuevo.

¡Uffff!