LAS COALICIONES O CONDICIONES

OBSERVATORIO POLÍTICO
Por Maquiavelo

Las llevadas y traídas coaliciones que viven los políticos mexicanos dentro de unos partidos actualmente sin credibilidad, propiciadores de un gran abstencionismo y sólo muy de vez en cuando adoptadas como forma de gobierno o desgobierno -Puebla et al- no es más que cinismo en la búsqueda del poder por el poder mismo para posteriormente vivir el atraco, el abuso y el revanchismo fulminante. Porque no me van a decir que hay, en los hechos, un gobierno de coalición, hay sí, un gobierno pero, sin duda, de condición e importación de funcionarios con nuevas y más ingeniosas formas de corrupción e impunidad, algunas, incluso, brutales y escalofriantes como los despidos masivos y las persecuciones políticas.

Tres han sido las coaliciones que lograron la credibilidad electoral para volcar los votos a su favor y hacerlas ganar, Oaxaca, Puebla y Sinaloa, por orden alfabético y a la fecha no son más que espejismos en el desierto.

La gente sigue igual o más fregada, pero ahora sin el derecho a disentir, manifestarse o expresar públicamente desacuerdos so pena de la persecución política o policíaca inclusive marginada para participar.

Ejemplo de todo esto el fiasco que nos toca vivir dado que no sólo esta administración abjura de las más rancias tradiciones del pueblo como el Huey Atlixcáyot o la celebración de la Matanza de Chivos sino que con un Congreso a modo hace y deshace a su real antojo, bueno, incluso se da el lujo de hacer a un lado el escudo del Estado de Puebla no digamos ya del feroz revanchismo político que, desde Los Fuertes, obnubila.

Defender a capa y espada las coaliciones es, en la actualidad, una condición sine qua non para tener la ventaja de acceder a los puestos de elección popular por el solo hecho de obtener el poder porque, sin duda, la falta de credibilidad en los políticos y los partidos es palpable hay que juntar las heces para abonar el sembrado.

Dos son las condiciones, disímiles en verdad, de las coaliciones, la primera es unirse para ganar los puestos de elección popular otra es unirse para gobernar, situación esta última imposible de toda imposibilidad sobre todo cuando la discolería partidista eriza el lomo del pelo a los nuevos funcionarios, de diferente color, cuando se encuentran en los pasillos de las oficinas de gobierno, dado que pervive el atavismo de haber sido contrarios en lides políticas, despotricado unos contra otros y cuyos desacuerdos van desde los muy modosos reclamos con los dientes apretados y la sonrisa fingida, hasta las claras y sonoras mentadas de madre en pleno proceso electoral cuando de la defensa del voto se trata y hoy se obligan a convivir.

Nunca el cordero (y menos el pascual) podrá dormir tranquilo en la misma habitación del león.

Y el único que paga estos excesos es el pueblo, es la ausencia de inversión social, la falta de programas reales de desarrollo, hospitales, escuelas, apoyo al campo, inversión, ciencia y tecnología, seguridad, certeza jurídica, trabajo, mucho trabajo, credibilidad y ausencia total de un ambiente de tranquilidad.

Sin duda un golpe de timón en el nuevo gobierno federal que se avecina, sea del PRI o sea del PAN o del PRD y los corifeos satelitales que en torno a cada uno de ellos gravita, deberá ofrecer y cumplir los deseos del pueblo además de que una candidatura independiente de partido político alguno, pero con las mismas prerrogativas que dentro del IFE éstos tienen, podría hacer la diferencia y hacer de esa manera efectivo el artículo 82 constitucional que a la letra dice:

Para ser Presidente se requiere:

Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo de padre, o madre mexicana y haber residido en el país al menos durante veinte años.

Tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección.

Haber residido en el país durante todo el año anterior al día de la elección. La ausencia del país hasta por treinta días, no interrumpe la residencia.

No pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de algún culto.

No estar en servicio activo, en caso de pertenecer al Ejército, seis meses antes del día de la elección.

No ser secretario o subsecretario de Estado, jefe o secretario general de Departamento Administrativo, Procurador General de la República ni Gobernador de algún Estado, a menos de que se separe de su puesto seis meses antes del día de la elección.

No estar comprendido en alguna de las causas de incapacidad establecidas en el artículo 83.

Pero, en ninguno ordena pertenecer a algún partido político que, en los hechos los mexicanos hemos sido reos de nuestra propia “democracia”. Conste.