SIN LIMITES 17 DE OCTUBRE

RAMOVA EL IGNORANTE
Raúl Torres Salmerón

Un par de ocasiones, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, mejor conocido por su acrónimo Ramova, ha demostrado su ignorancia en temas históricos. En la inauguración de las instalaciones de Tribuna Comunicación, el 4 de agosto y en una entrevista con Milenio Puebla, el 11 de agosto, ha repetido esta frase:

“El 5 de Mayo es una fecha que representa el momento en que liberales y conservadores hicieron a un lado sus diferencias para privilegiar los intereses y la soberanía de la nación”.

Mayor ignorancia y equivocación no puede haber, pues precisamente esa batalla, cuyos 150 años serán celebrados en 2012, fue entre liberales y conservadores.

Para conocimiento del señor gobernador, el historiador y colaborador de El Popular, diario imparcial de Puebla, Edgar de Ita Martínez, escribió este ensayo para Sin Límites:

Origen de la intervención francesa

1. El origen de la Segunda Intervención Francesa en México está en la Guerra de Reforma, o de tres años (1857-1861) en la que liberales y conservadores se enfrentaron por sus diferencias ideológicas. Enarbolando el Plan de Tacubaya, ideado por el general conservador Félix Zuloaga, los estados de México, Puebla, San Luis Potosí, Chihuahua, Durango, Tabasco, Tlaxcala, Chiapas, Sonora, Oaxaca y Yucatán tomaron la bandera conservadora desconociendo a la Constitución de 1857 "por ser contraria a los usos y costumbres de la sociedad", además de derogar todas las leyes de tipo liberal como las que afectaban a las propiedades eclesiásticas y tomaron la capital prácticamente a través de un golpe de Estado.

Los estados de Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Colima y Veracruz defendían a la Constitución de 1857 como ley suprema de la nación y se pusieron bajo las ordenes de Benito Juárez quien en su calidad de Presidente de la Suprema Corte de Justicia había tomado el control del ejecutivo, en ausencia del Presidente, Ignacio Comonfort, depuesto y autoexiliado.

El gobierno republicano se estableció en Guanajuato, pero tuvo además como sedes a los estados de Jalisco, Colima y Veracruz. En un primer momento, el gobierno del centro, que encabezaron Zuloaga, Miguel Miramón y José Ignacio Pavón, tuvo el reconocimiento de los gobiernos de España, Inglaterra, Francia y Estado Unidos, de quienes obtuvo préstamos monetarios, como también del alto clero para sostener la guerra.

Casi al final del enfrentamiento, el gobierno de Juárez fue reconocido por el gobierno norteamericano y auxiliado en la defensa del Puerto de Veracruz, el más importante de los bastiones liberales, de un ataque conservador, lo que sería la ruina de la reacción y permitiría al Presidente Juárez retomar la capital en enero de 1861.

Fue durante este proceso que el Presidente Juárez publicó las leyes de Reforma que separaban a la Iglesia del Estado otorgando a éste la administración de registros de nacimientos, matrimonios y cementerios; además de nacionalizar los bienes eclesiásticos y extinguir las órdenes monásticas, además se permitió la libertad de cultos.

Restauración del orden constitucional

2. Restaurado el orden constitucional, con la entrada en la Ciudad de México del Presidente Benito Juárez, éste dispuso desconocer los acuerdos y deudas contraídas por el gobierno reaccionario con los gobiernos extranjeros, así como la vigencia de las leyes dictadas por el constitucionalista que encabezaba.

La situación a la que se enfrentaría no sería fácil pues la resistencia conservadora se tradujo en una serie de levantamientos a manera de guerrillas en varias partes del país, así como la búsqueda del apoyo de las naciones afectadas por las disposiciones juaristas, España, Inglaterra y Francia, para instaurar en México una monarquía encabezada por un príncipe europeo.

José María Gutiérrez de Estrada, conservador nacido aún bajo el régimen novohispano, desde 1840 acarició la idea de reemplazar la república con la monarquía; autoexiliado en París, a raíz de la persecución que esta pretensión le valió, se trasladó a Madrid en 1854 a petición expresa del entonces presidente Antonio López de Santa Anna para iniciar negociaciones con el gobierno español y entronar en México a un príncipe Español para ello tuvo la ayuda de José Manuel Hidalgo, quien logró insertarse en el círculo íntimo de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, emperador de Francia.

Estos dos personajes, mantuvieron comunicación con el gobierno reaccionario del centro durante la guerra de Reforma y la relación establecida con la emperatriz serviría de mucho para que Maximiliano de Habsburgo aceptara la corona del Segundo Imperio Mexicano en lo que también participó Juan Nepomuceno Almonte, hijo de José María Morelos y representante del gobierno conservador en París, restaurado el gobierno juarista, éste fue obviamente destituido. Maximiliano aceptó el ofrecimiento siempre y cuando fuera acompañado de un deseo claramente expreso de que así lo quería México.

Con el ataque de la guerrilla conservadora presente en el país y la necesidad de sostener el gobierno, el Presidente Juárez tomó la decisión de aplazar el pago de la deuda externa, lo que motivó a España, Inglaterra y Francia a firmar la Convención de Londres por la que las potencias pactaban la ocupación del Puerto de Veracruz y el secuestro del dinero que entrase a través de las aduanas para así asegurar el pago de sus adeudos.

Una vez en México, pactaron la retirada a través de la firma de los Tratados de Soledad en que suspendían la intervención y esperarían al restablecimiento del orden en México, Francia violó el acuerdo con la intención de continuar el plan expansionista del emperador Napoleón y apoyar instauración del imperio en México.

 

La victoria del 5 de mayo de 1862

La victoria de las “armas del supremo gobierno” liberal sobre las del ejército intervencionista el 5 de mayo comprobaron al imperio napoleónico que la promesa de hallar en México el recibimiento de libertadores afirmado por los monarquistas mexicanos era no más que una argucia esgrimida por éstos para convencer a Maximiliano de Habsburgo a tomar las riendas del país y hacerse de la ayuda del ejército francés.

El centro del país cayó en manos de los invasores, instaurando el Segundo Imperio Mexicano con el apoyo del alto clero y las bases conservadoras, las que pronto se alejaría del emperador dada su inclinación hacia el liberalismo, ocasionándole la derrota frente a la república juarista que durante todo el Imperio, 1863-1867, se mantuvo en pie de guerra itinerante por el país. La República se restauró en 1867; Maximiliano fue enjuiciado y muerto en el Cerro de las Campanas al lado de los generales conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía.

¿Así? o más claro.

En fin, como escribió Manuel Acuña (México, 1849-1973) en su “Poesía del 5 de Mayo”:

Y allí el francés, el primero de los soldados del orbe,

el que en sus glorias absorbe todas las del mundo entero,

tres veces pálido y fiero se vio a correr obligado,

frente al pueblo desnudado que para salvar tu nombre,

te dio un soldado en cada hombre ¡y un héroe en cada soldado!

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