RUMBO AL 2012 ENERO 03

TIEMPO Y CIRCUNSTANCIA DE PUEBLA
Por Alberto Amador Leal

A un año del gobierno de la alternancia, Puebla enfrentará otro desafío en su historia, tiempo y circunstancia: las elecciones federales.

Dijimos aquí que los comicios del 2010 dieron paso a un cambio dramático y a la vez esperanzador: terminó la época de partido dominante y se abrieron las opciones de cambio de régimen y de transformaciones profundas en la economía y en la sociedad. Desde un principio se preveía opción: la de un cambio radical, la de transformaciones graduales en lo posible consensuadas y, la más cómoda, más de lo mismo.

A un año de gobierno los hechos indican que se optó por un cambio gradual, con pactos en lo fundamental. Hay que decirlo como es: el proyecto en curso no alcanza para un cambio de régimen ni de estructuras económicas mismo que, dada la naturaleza del federalismo mexicano, solo surgirá en la magnitud deseable a partir de una mutación profunda en el orden político nacional. Cierto, como señalan algunos críticos, que en otros proyectos de alternancia como el de Oaxaca sí se avanzó en escenarios novedosos de la reforma del Estado. Pero cada entidad tiene su tiempo y los mandatarios locales su visión y rumbo para trascender en la historia de sus pueblos.

¿Qué tipo de acuerdos son los que dan sustento a la transición que vive Puebla? Antes que nada pluripartidista, no exentos de tensiones y aún rupturas. Al interior de la coalición gobernante, la rigidez mayor es con el PAN dada la natural ambivalencia del liderazgo del titular del poder ejecutivo-propio de un régimen presidencialista- sobre el Partido. En cuanto a la izquierda el alejamiento con el PT y Convergencia parece ineludible, aun manteniendo los puentes con el grupo afín a Ebrard del PRD. En el caso de PRI y PVEM, la relación pudiendo ser más compleja, en realidad se ha simplificado: el proceso natural de descomposición en el PRI, las relaciones personales, la institucionalidad propia de los políticos priístas, y los pecados -que en algunos casos no alcanzan ni el purgatorio- de buena parte de los ex servidores públicos del anterior gobierno; han provocado una especie de rendición conveniente para todas las partes. Hoy por hoy, el heterogéneo grupo del PRI que es depositario del poder residual del partido, que no es menor, ve su futuro con optimismo independientemente de lo que suceda en julio próximo.

En lo que concierne al PNA, es evidente que su alianza con el PRI, no debilita al gobierno por el contrario; en un escenario altamente probable de alternancia en el ámbito federal, fortalece la posición política del Ejecutivo del Estado, de entrada con la nominación del líder más visible de ese Partido en la segunda fórmula de candidatos al Senado.

En cuanto al pacto propiamente social, existen aún interrogantes: la impronta de la recuperación de la reserva Atlixcayotl no afecto, pero tampoco fortaleció la relación con el sector productivo; en cambio el arribo de una clase empresarial foránea, similar a la político-burocrática que inunda las dependencias públicas, sí ha causado una fuerte tensión por los intereses involucrados, que esencialmente son económicos. Tampoco está claro si se forjará o no una base social propia y cuáles serían los mecanismos para hacerlo, aún cuando la centralización de recursos y la ausencia, hasta ahora, de una política de desarrollo local y regional parece limitar esta posibilidad de articulación política y social.

Finalmente resalta el caso de los medio de comunicación, sujetos a un plan de shock, después del controvertido papel que jugaron en las elecciones del 2010.

Por lo pronto Puebla avanza con un impresionante programa de obras en la zona metropolitana y con la proyección concebida a partir de la conmemoración de la batalla del 5 de Mayo.

Definidas las candidaturas a senadores y diputados en las que serán pocos los actores nuevos habrá que esperar los resultados de las elecciones del 2012 para vislumbrar el derrotero del Gobierno y de nuestro Estado en el mediano plazo.

Hoy es posible predecir que solo el triunfo de AMLO, afán que será encabezado por el ex gobernador Manuel Bartlett, podría poner en predicamento el proyecto político de largo aliento que está en curso con las reformas y los pactos construidos aún cuando el papel de Ebrard, como futuro Secretario de Gobernación, podría hacer que Puebla dé un vuelco inesperado en su apasionante y, hasta hoy sinuosa, historia.