OBSERVATORIO POLÍTICO 4 DE ENERO

LA GUERRA EN LA PREGUERRA
Por Maquiavelo

El pueblo será, en este ­­proceso electoral 2011-2012, víctima de una partidocracia rampante, sin duda decadente, luego de que la ideología con que nacieran siglas, lemas y colores se perdiera en el éter de la búsqueda del poder por el poder mismo.

Las llamadas “coaliciones”, “alianzas” o cómo quieran citarles no son más que una vacilada con la que los dirigentes “nacionales” de cada partido pretende disfrazar la nula credibilidad que sus institutos políticos tienen entre la población y rebuscan, a toda costa, incluso empeñando su mermado capital político, en una aventura sin retorno y previa a una reforma política que urge al país, dorar la píldora.

Sin duda el único que más de forma que de fondo mantiene sus siglas fuera de este tipo de mezcolanzas no porque así lo quisiera, sino porque ningún partido en su sano juicio se amarraría una bola de acero con cadena y todo en medio de esta mar océano de la incongruencia política, es el PAN y -repetimos- no porque así lo quisiera, sino porque nadie quiere unirse a un buque que está escorando y a punto de naufragar.

Los mexicanos precisamos más de siete décadas para zafarnos de la vargallosiana Dictadura Perfecta y con el PAN, llevando a remolque al partido de Nueva Alianza sólo una docena, es decir, dos sexenios fueron más que suficientes para hartarnos de esa clase de gente sin quehacer político y sin idea de lo que es gobernar.

De allí que ahora nadie, en su sano juicio, busque una coalición o alianza con Calderón y sus súbditos, salvo aquellos que, en estados como Puebla, Oaxaca o Sinaloa dio resultado, al menos en el triunfo, a la mentada coalición aunque en los hechos el chile con huevo de siglas y colores así como el mesianismo de los que ganaron echaron por la borda estos proyectos políticos para convertirlos en el uso del poder por el poder mismo y degeneraron en ridículos reyezuelos sedientos de poder y nada de gobierno.

Bueno pues en Puebla algo nuevo está, y no precisamente lo mejor, por venir con esas alianzas que endurecerán la guerra entre dos candidatos Peña Nieto y López Obrador, al grado que hasta el mismo gober hermoso, dicen las malas lenguas, ya se alió con el primero y hasta le dieron la oportunidad de poner a diez candidatos a diputado, aunque sea con las siglas del PAN, no digamos del Panal, es decir deja al abandono a Chepina, Cordero, Creel o, sí la dirigencia panista no da una razonable explicación del porqué le niegan la inscripción, hasta al poblano Paredes.

Por el lado de la Sierra Norte, en el distrito 01 se perfilan para las diputaciones federales Los Carlos. Es decir, Carlos Martínez Amador, Carlos Barragán Amador y Carlos Villalvazo Giorgana, el primero por el PAN y los segundos por el PRI y si nos hemos de remitir al pasado reciente, hemos de señalar que la sierra sigue siendo priísta porque, en los hechos, Moreno Valle en su campaña política en busca de la gubernatura, que finalmente ganó, lo hizo pero con el voto en contra de los distritos locales de Tetela de Ocampo, Zacatlán, Huauchinango y Xicotepec, por lo que se pondrá muy interesante el proceso electoral en este punto.

Por el lado de los senadores, de ser una realidad la llegada como candidato de Morena, Manuel Bartlett Díaz, veremos las caras que harán por ejemplo Raúl Cázarez García, ex alcalde de Huachi (1993-1996) en tiempos de Bartlett, Fernando Ortiz Aldana diputado a la LII Legislatura, (1993-1996) Yolanda Zegbe Sanén diputada a la LIII Legislatura (1996-1999) la propia Enoé González Cabrera quien también tanto debe al ex gober y así podríamos seguir nombrando a muchos priístas, serranos, poblanos todos que, en su momento, sirvieron de tapete al Señor y, ahora, ¿qué gestos van a hacer? ¿le van a decir que no…?