EL EFECTO BOOMERANG

Observatorio Político
ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO

Por Maquiavelo

La aprehensión y posterior encarcelamiento del ex secretario de Salud, Alfredo Arango García, así como los próximos reos del delito de Enriquecimiento Ilícito que se den de aquí al 1 de julio, pusieron en movimiento una acción de gobierno que podría ser, sin más ni menos un boomerang para las administraciones estatales, federal y las municipales.

De acuerdo con expertos en esta materia el proceso judicial por el cargo de Enriquecimiento Ilícito de los servidores públicos no había sentado tal precedente, bueno, comentaron los que saben, ni siquiera Calderón había puesto en práctica esta ley que, si bien fue hecha precisamente para evitar la mala administración del erario en cualquier rubro muchos serían los implicados en este delito dado que si se toma en cuenta que sólo la cantidad de 500 mil pesos son suficientes para iniciar una averiguación previa, no habría quien cerrara la puerta de las cárceles.

De acuerdo con la propia Ley que sanciona este delito en su artículo 11 dice que para determinar la existencia del enriquecimiento ilícito de un servidor público, se considerarán, entre otros factores, sus recursos personales, la cuantía de los bienes con que ha acrecentado su patrimonio, en relación con el importe de sus ingresos y con el de sus gastos ordinarios, explicado peso por peso y todo, de acuerdo con el modo de vida que lleve, la ejecución de actos o procedimientos que pudieran considerarse irregulares dentro de las funciones del cargo, el monto de sus bienes al momento de la investigación en relación con los manifestados en la declaración de bienes señalada en la presente, (gulp…).

Es decir, su vida, obra y milagros antes de tomar posesión de algún cargo como funcionario, servidor o lo que sea público y a posteriori, en su new way of life.

Y, bueno, no podemos menos que observar que, muchos de los servidores públicos que conocemos, todos en el país, pobres o ricos, letrados o iletrados, hombres o mujeres,, en fin, hemos sido testigos presenciales del cambio de crisálida envuelta en un capullo gris bajo algún alero llegar al poder y convertirse en una hermosa mariposa de muchos colores que ya ni siquiera se dignan a pisar el suelo, no digamos las (o los) cónyuges y las (o los) hijos que de andar a pie o en bici, ahora corren raudos por las calles en modernos autos con todo un sistema de sonido que, incluso, cimbran las paredes de las casas por donde transitan, abusan de todos en las discos, pagan cuantiosas colegiaturas en colegios particulares nacionales o de otros países, visten a la moda y hasta aviones particulares rentan para ir de luna de miel al extranjero en donde son esperados con elegantes limusina, alojados en fastuosos hoteles en zonas exclusivas, o acudir para ver algún juego de futbol de la NFL en gringolandia o simplemente ir de shopping pero, no pasa nada, todo está bien, son las delicias del poder.

Mas ahora, con el precedente del gobierno de Moreno Valle al encarcelar a un ex secretario de estado por Enriquecimiento Ilícito, puso el cascabel al gato que, en los hechos es un aliento para que la gente crea en una aplicación justa de la ley y no sólo pose o moda electoral y electorera.

De allí que, viendo las cosas como son y si nos remitimos al reglamento de esta ley, en uno de sus párrafos, el artículo Sexto para ser exacto, referente a la denuncia por enriquecimiento ilícito de servidores públicos nos instruye a que, toda persona que tenga conocimiento de hechos que pueden constituir enriquecimiento ilícito, está obligada sin incurrir por ello en responsabilidad, a instar en forma confidencial y por escrito, la iniciación de la sumaria administrativa, ante la Contraloría General.

Asimismo, en otro apartado la ley indica que cuando de la información suministrada por el denunciante, se pueda inferir claramente la existencia del delito de enriquecimiento ilícito, la Contraloría General remitirá sin más trámite la denuncia al Ministerio Público para lo de su competencia.

Así que, si las cosas se hacen tal cual y, siendo los mexicanos un país de delatores -tal como lo han hecho los panistas- la situación de las administraciones públicas podría cambiar porque, en los hechos y no digamos en las administraciones federales o estatales, sino en las propias municipales la gente sabe y conoce la vida y milagros de todos y de allí que se vea como algo “normal” que los políticos, al llegar a los puestos administrativos o de elección popular luego, luego, junto con su banda de pillos que los rodea, gocen de vehículos nuevos desde la esposa hasta las (o los) amantes, hijos, hijas y toda parafernalia de vividores del erario alrededor de ellos.

Incluso se adjudican obras de toda laya, “legalizan” con su propio nombre o prestanombres, empresas constructoras que acaparan la obra pública para enriquecerse no tan ¡vamos! inexplicablemente, establecen comercios de materiales para la construcción en donde ellos mismos se compran y se venden, desde cemento hasta varilla y arena no digamos enseres y lo que se pueda de allí que, su enriquecimiento, sea muy explicable pero de manera ilícita y usando el poder conferido por la Ley, prevaricarla y hacerla a su modo.

Andan por allí, muchos funcionarios y ex funcionarios que jamás podrían explicar cómo y de qué manera se hicieron de hoteles, ranchos, casonas, negocios, autos nuevos, edificios, gordas cuentas bancarias, inversiones financieras millonarias, etc., en fin que, con esta acción de gobierno, Veremos y Comentaremos lo que proceda y no sea sólo una golondrina que no va a hacer Verano.