¡YA BASTA!

Observatorio Político
Por Maquiavelo

La prendida con alfileres “alianza”, “coalición” o como quiera llamarle usted, estimado lector-elector, entre el PRI y el PANAL, vientos tempestuosos de la mar procelosa terminaron por hundirla y mandarla a las ignotas profundidades abisales.

Luego de que el priísmo estatal -cuando menos el poblano- se alebrestara en grado sumo por tener que ir de la mano con aquellos que en el reciente pasado compartieron el PAN y la sal de tal manera que lograron sacar al PRI de Casa Puebla, Peña Nieto anunció que “dice mi mamá que siempre no” y cada quién se irá por su lado.

Sin duda a doña Elba Esther Gordillo le pasó lo que al pintor de brocha gorda que realizaba su trabajo cuando le quitaron la escalera y le gritaron “agárrate de la brocha”. Sin tiempo para nuevos compromisos de campaña con el PAN o alguna otra expresión política de las que –vale señalar- el pueblo está más que harto, tendrá que remar contra corriente así sea ésta la propia de los profesores que verían en esta coyuntura política la oportunidad de rebelarse contra esta matrona que los mantiene sojuzgados y romper los grilletes de la ignominia aherrojados a pies y manos.

Jugada de tres bandas que hizo, sin duda, encaboronar (del verbo encaboronar) al propio gober quien veía en Enrique Agüera, rector de la BUAP, a su candidato a Senador de la República y quien, por lo que vimos, declinó con pueriles excusas y que en los hechos fue la sucesión de acosones y capotazos alocados, con tono de mala capea, los que hicieron derivar la aspiración del segundo metrosexual de la política poblana.

Sin duda el marinismo y el anti-marinismo -ambos priístas- aún viven y viven muy bien, pese a los embates de un morenovallismo más apegado a sus propios intereses que a los de un pueblo que no necesita tanto de que apliquen la ley, por no decir, la venganza, sino que se apliquen en ofrecer el anhelo ancestral que no es otra cosa más que inversión para el desarrollo verdadero y sustentable a los pueblos marginados.

Educación (real y verdadera), salud, caminos, recuperación ambiental, trabajo, proyectos sustentables en el campo, apoyo a pueblos marginados, en fin, un sinnúmero de acciones de gobierno que están hechas a un lado con el fin de entrar en un incongruente futurismo “a ver si soy presidente de México”, sí Chucha, tus calzonzotes, primer hay que trabajar y mucho para poder merecer algo. El atropello con que se están haciendo las cosas está allí, en esa dovela, ballena o cómo le llamen, del puente roto y si aplicamos el método de extrapolación cuantitativa sobre la continuación de ésta a nivel estatal, el daño es grave.

Por el lado de la izquierda amorosa, escuchamos a un claro y contundente Manuel Bartlett Díaz quien se abrió de capa dejó ver que su inclinación a la izquierda de López Obrador no es nueva, “nada fortuito o sorpresivo” dijo.

Ya desde la época de Sánchez Anaya, gobernador de Tlaxcala, MBD había, según propias declaraciones, “discutido la posibilidad de incorporarme a sus filas”.

Sin duda, y se ha visto, el PRI tomó ya por la Derecha por lo que no es mentira de que el PRI es PAN con lo mismo.

El abandono, hasta del propio discurso por más modernidad que le quieran endilgar a la actualidad política, de los principios revolucionarios en donde no sólo Tierra y Libertad sino la guerra contra el imperialismo, la protección de nuestra identidad y nuestras costumbres y un neoliberalismo brutal dejó al país dentro de la más grande marginación que se conozca, es la realidad que nos toca vivir a cien años del grito de Sufragio Efectivo, No Reelección y que hoy, hasta este mismo, se ve amenazado por las propias iniciativas partidistas para revivir la reelección y, de pasada, revivir el sojuzgamiento de los pueblos por medio de los cacicazgos, no se vale.

Debemos recordar que sólo tres castas, a través de la historia son las que han sido verdaderos vividores de los pueblos, los gobernantes, los sacerdotes y los ejércitos, de allí que ahora deben ser los pueblos, los que les pagan a los primeros a los segundos y a los terceros, quienes deben ordenar lo prioritario y eso, sólo en las urnas y con el compromiso tácito de quienes aspiran a los gobiernos y si no, ¡fuera! ¡Ya basta!. Conste.