RUMBO AL 2012 ENERO 23

PERTINENTE DECISIÓN DEL RECTOR AGÜERA
Alberto Amador Leal

Como es sabido en el contexto previo a las elecciones federales de Julio del 2012 surgieron, de manera natural, versiones respecto de la posibilidad de que el Rector de la BUAP participara como candidato al Senado de la República por la entonces coalición PRI-PANAL-PVEM.

Tal posibilidad tuvo que ver con el importante papel que nuestra Benemérita Universidad está jugando y, desde luego, el impacto del desempeño de Enrique Agüera en el ámbito social y político de la entidad. En estas páginas me pronuncié a favor ante el imperativo de que el PRI -perdedor de las elecciones del 2010- se reagrupara y renovara.

La decisión de Enrique Agüera: abstenerse de participar, adquiere múltiples relieves. Para quien hoy dirige la BUAP constituye un gran mérito haber consolidado la infraestructura material y la vida académica, científica y cultural de la BUAP que hoy es referente nacional y ,sin duda, un faro que contribuye a vislumbrar mejor el presente y futuro de Puebla.

Ha tocado, además, a la BUAP y a su Rector ser protagonistas de uno de los cambios más impactantes y esperanzadores de la historia del estado: la alternancia que por primera vez se da en la época moderna de Puebla.

No faltaron quiénes, aprovechando la drástica alteración del estado de las cosas, promovieran la desestabilización a partir del desprestigio y el encono personal. La Institución y el Rector supieron resistir y transformaron esas tentativas fallidas en oportunidad para   fortalecer e imprimir vitalidad a la casa de estudios. La perspectiva fue la adecuada: por encima de las coyunturas políticas la fortaleza de la Universidad se apoya , de manera recíproca, en las instituciones del estado. Es así que el histórico salto que significa la alternancia, al contrario de lo que intereses políticos ajenos promovían, fortaleció la relación con el nuevo Gobierno: hoy es clara la alianza y el apoyo mutuo entre el Gobernador y el Rector de la BUAP.

Respecto de la coyuntura política el Rector Agüera no ha sido ajeno a los acontecimientos. Quien dirige la Universidad, como usualmente ha sucedido, es visto como una opción de las diversas fuerza políticas. Pero no lo movió el canto de las sirenas. A todos los llamados o versiones difundidas, puso por delante el interés y razón de ser de la Universidad.

Hoy el vértigo de los tiempos y las pasiones que desbordan la vida de los partidos dan la razón a la determinación asumida. Como ciudadano desde luego tiene derecho a la participación política, como responsables de la institución no le es permitido participar en medio de intereses difusos que puedan afectar el prestigio de la institución y, más aún, su estabilidad y   trayectoria ascendente.

La ruptura de la alianza PRI-PANAL, el extravío en el proceso de elección de candidatos a Diputados y Senadores del PRI y la permanencia de la inercia y de los actores que perdieron la elección del 2010; muestran que una decisión precipitada hubiese puesto a la BUAP bajo reglas y tensiones que le son ajenas. Qué bueno por la Universidad, qué lamentable para el PRI que pierde una oportunidad de renovar sus liderazgos y emprender el camino de la recuperación sobre bases diferentes y duraderas.