UNA ABEJA EN EL PANAL

LA PASARELA
Antonio Madrid
Con la veda electoral, las cosas en la política regional parecen haberse también tomado un descanso. O al menos así lo aparentan, pues los candidatos recorren un día sí y otro también la Sierra, buscando adeptos para alcanzar sus aspiraciones. 


Una candidata llama la atención en medio de todo este huracán que ha significado la pre contienda electoral.
Y esa figura no es otra que Enoé González Cabrera. Mujer nacida en Copila, en pleno corazón del municipio de Naupan, Enoé supo desde joven colocarse en puestos de buen nivel.

 

Poseedora de un talento político nato, nuestro personaje llegó a ser algo que pocas mujeres en su tiempo hubieran imaginado: ser presidenta municipal de Huauchinango, en un tiempo en que gobernar era cosa exclusiva de hombres, pero Enoé, con el carácter bronco que la caracteriza, lo hizo sin ningún problema, aunque no fue la primera alcaldesa.

Era 1987.

Claro está que los excesos por ese mismo carácter desinhibido, no fueron pocos y como muestra estaban las pachangas interminables que protagonizaba la alcaldesa acompañada de su más cercano circulo, donde el alcohol y otros tóxicos, corrían a raudales, -of course- pagados por el erario público.

Y de ello, muchos personajes hoy lo recuerdan con nostalgia y picardía, pues los medios de comunicación de entonces eran pocos y esos pocos –al igual que hoy-  cooptados por el poder político tenían pico de cera.

Eran los tiempos de gloria de la XENG con Mario Alberto Mejia y del auge petrolero con la Sección 39.

Era en fin, la Enoé González Cabrera que todos conocíamos: priísta, guadalupana y le iba –¡a guiguis!- a Las Chivas.

Pero de pronto un día, Enoé González Cabrera comenzó a ser otra.

Se olvidó del partido que un día le hizo llegar a la presidencia municipal de Huauchinango, a ser diputada federal, notaria y secretaria general del PRI en Puebla capital.

Y sí, la única priísta que pensamos que nunca lo iba a hacer, chaqueteó alegremente.

Aunque a fuerza de ser honestos, si de chaquetear se trata, ya lo había hecho desde hace mucho.

Pero lo hizo oficial, pues.

Hoy, Enoé, es candidata del PANAL y fiel a su estilo, soltó una frase que es ilustrativa: “Prefiero ser abeja de un panal, que borrego de un corral” (¡?)

Nada decoroso para quien el PRI le dio todo, hasta un nombre en el universo de la polaca.

Pero como la lealtad, decíamos que en política es como las tetas de Ana Gabriela Guevara (es decir, no existe), hoy Enoé ha dejado de ser priísta.

Y de qué manera.

Claro, sigue siendo guadalupana.

Aunque ha dejado de irle a Las Chivas.