EL CONDORITO

MUCHA TELA DE DONDE CORTAR
José Luis Huergo
Ya ni me acordaba, con eso de que le doy importancia a lo importante nomás, de que hace como un mes rindió su informe de “actividades” el famoso Condorito (léase Édgar Sánchez).

Me preguntaba cómo puede informar actividades alguien que destaca, precisamente por inactivo. De modo que le eché un lente a la muy escasa información sobre el particular, escondida en cierto pasquín serrano, dado que en Puebla capital ni quien conozca al diputado por carambolazo.

Luego de arduo trabajo por mi parte, en traducir la ortografía y acomodar la sintaxis para dar algún sentido a lo ahí escrito, me divertí mucho con las cantinfleadas del falaz y chapulinesco diputado.

Dijo, por ejemplo, que escucha y atiende a la gente que busca resolver alguna necesidad, cuando la realidad es que tiene fama de dejar plantado a todo el mundo, jamás cumple con las citas que establece.

Siempre disperso, habló de acuerdos con el gobernador, así como con algunos secretarios, pero no dijo de qué acuerdos se trata, seguramente porque son en beneficio personal y no del distrito.

Luego, como si fuera mérito propio, habló del número de sesiones que se han llevado a cabo en el Congreso, sin mencionar que en la mayoría de esas sesiones ha brillado por su ausencia y, cuando está, se la pasa en el celular y levanta la mano de manera mecánica, sin saber siquiera lo que está votando.

Habló del proyecto Sierra Mágica, como si fuera un logro personal, omitiendo decir que Huauchinango no está considerado.

Encarrerado en su diarrea mental, habló de inversión en proyectos productivos con programas de fondos regionales, sin dar detalles para no meterse en Honduras.

Se paró el cuello con la gestión ante la BUAP para el campus Huauchinango, cuando todos sabemos que el logro es de Omar Martínez Amador.

Los que estaban felices eran sus hijos, porque tuvieron la oportunidad de verlo, dado que no hace pie en Huauchinango ni cloroformado y su mujer lo dejó porque ni a ella le cumplía.

Total, haciendo honor al simpático mote de Condorito, habló como loro, pero no dijo nada, sencillamente porque no ha hecho nada, las pocas veces que se presenta en el Congreso, se la pasa acosando secretarias y una que otra diputada, quienes dicen “¿quién será este pinche naco?”

Lo triste, es que este tipo cobra de nuestros impuestos, supuestamente para representar los intereses de los habitantes de Huauchinango, cuando no es capaz siquiera de representar sus propios intereses, que como presidente del comité de comunicación social, no ha movido un dedo, dado que la mayoría de los medios de Puebla ni lo conocen.

Lo más triste, es que ni para exigirle, que la curul no la ganó por el voto popular, sino por un golpe de suerte, al ascender Urzúa (otro bocón) a la diputación federal, en suplencia de Ardelio Vargas.

Pobre Huauchinango, tan lejos de Dios y tan cerca de ratas como esta.

¡Cáspita!

Se acabó el espacio.

Nos vemos, pues…