LA CÍA EN MÉXICO YA NO ES NECESARIA

Observatorio Político
Por Maquiavelo
La veda electoral, que ni siquiera fue una veda respetada y sí de un gran movimiento, sobre todo de encuestitis por aquellos, los cazadores furtivos, fue el marco en la inusitada visita del vicepresidente de los Estados Unidos para “entrevistar” a los candidatos a la Presidencia de la República, situación abierta y decidida diferente, por cierto a aquellos agentes encubiertos de los años ’60 conocidos como LITEMPO, que hoy, en el libro de Jefferson Morley, autor del libro La Historia Oculta de la CIA, revela.

 

No podemos menos que recordar los años 60 previos a la Matanza de Tlatelolco, cuando el gobierno federal, según el autor, México enviaba a los Estados Unidos la friolera de 119 páginas diarias de conversaciones telefónicas grabadas desde las oficinas de gobierno y que, la historia lo marca, en los tiempos de Luis Echeverría eran manejados por el poblano Bernardo Chávez Velázquez desde aquellas oficinas de Interferencia Telefónica que entonces existían, una de ellas en la colonia Roma, en la calle de Tonalá, para más señas.

Esto debido al combate –macartiano- contra el comunismo que se decía en esos años era el enemigo número uno a vencer y estaba encarnado por los soviéticos y posteriormente los cubanos, desde los días de Kennedy en La Crisis de los Misiles en octubre de 1962 y un año antes también en la frustrada invasión a cuba y derrocamiento de Fidel Castro en la invasión a Bahía de Cochinos que duró menos de 72 horas antes de ser derrotadas las tropas estadounidenses y en la que, por cierto, México participó al aportar 50 mil galones de petróleo.

Hoy, al cambiar el discurso, la amenaza es el crimen organizado, si bien son otros López, el tema es el mismo apoderarse, como Pinki y Cerebro, del mundo.

Pero no será, sino hasta dentro de unos 30 años, como estilan los gobiernos, el plazo para conocer a cabalidad qué fue lo que en los hechos y en el meollo del asunto don Robinette Biden vino a hablar con tres de los candidatos presidenciales, AMLO, JVM y EPN sin siquiera “pelar” al cuarto de ellos, don Quadri, que se quedó, sin duda como su propio apellido lo dice, cuadrado.

Cómo no recordar aquellas palabras escritas por el secretario de Estado de los EEUU Robert Lansing, allá por mediados de los años ’20 del siglo XX cuando dijo que a México no se le podría invadir por la bota y la bayoneta, sino por medio de la educación, abrir las puertas de las universidades a los jóvenes para que conozcan y se embeban  del american way of life y luego lo apliquen, desde los altos mandos del gobierno al que serían candidatos idóneos, para hacer de México una estrella más en el firmamento de las barras.

Para aquellos que no han leído el libro de Jefferson Morley, La Historia Oculta de la CIA y tienen la curiosidad de conocer algunos de los agentes encubiertos, adelantamos que por ejemplo, LITENSOR era el nombre clave de Adolfo López Mateos aún antes de ser Presidente de México, LITEMPO 2 Gustavo Díaz Ordaz, LITEMPO 8 Luis Echeverría, LITEMPO 4 Fernando Gutiérrez Barrios y así por el tenor y todos ellos, pródigamente compensados por fuertes sumas de dinero en dólares. Sería bueno que don Manuel Bartlett Díaz, conocedor a fondo de estas tenebras del ocultismo oficial ahora, “convertido” (de sabios es cambiar) informara sobre lo que sabe al respecto y lo que, de cierto, debe conocer sobre lo que don Robinette Biden vino a hablar con el candidato de las izquierdas Manuel López Obrador y de esa manera develar una incógnita que a todos los mexicanos mantiene altamente interesados o seguirá por el camino de “ni los veo ni los oigo”.

De allí que en estos nuevos tiempos ya no sea necesaria la contratación de la CIA para nuevos agentes encubiertos pudiendo venir, desde allá el mismísimo vicepreisdente de los EEUU para evaluar a los candidatos y cuando sean presidentes hacerles cumplir lo que dijero, aunque luego digan que no dijeron nada y más tarde se lo publiquen luego de haberlos grabado desde algún satélite o avión-espía así, de pronto, se acaba la guerra de los espías y se inicia una nueva época, más cínica, pero la misma gata-pardiana.