RESISTIRÁ EL GRUPO ATLACOMULCO?

DE FRENTE Y DE PERFIL
RESISTIRÁ EL GRUPO ATLACOMULCO?
Ramón Zurita Sahagún
El Estado de México es el único de los tres procesos electorales para la renovación de igual número de gobiernos estatales que podría impactar en los comicios presidenciales del 2018. Lo es por ser, por mucho, la entidad más poblada del país y por lo emblemática que resulta ser, especialmente para los priistas, que consolidaron en ese territorio parte de su poder político. 

De ese estado han salido desde dos Presidentes de la República como Adolfo López Mateos y Enrique Peña Nieto, pasando por diversos secretarios de gabinetes presidenciales y un personaje sumamente emblemático para los priistas, Carlos Hank González, además de Mario Ramón Beteta, Jorge Jiménez Cantú, Ignacio Pichardo Pagaza, Emilio Chuayffet Chemor, Alfredo del Mazo Vélez y Alfredo del Mazo González, todos ellos gobernadores y miembros de la estructura del gabinete federal.

Cada uno de esos míticos políticos han sido ligados al Grupo Atlacomulco, un ente catalogado como inexistente, pero que deja constancia de su músculo en cuanta elección se presenta.

El fundador de ese legendario club fue Isidro Fabela, el tutor de Alfredo del Mazo Vélez, cuyo nieto es el tercero de esa rama familiar directa en buscar gobernar el estado.

Los Alfredo del Mazo, abuelo y padre no han sido los únicos familiares en gobernar la entidad que pretende hacerlo Alfredo tercero, ya que dos de los tres más recientes mandatarios de esa entidad han estado ligados a la familia.

Arturo Montiel Rojas y Enrique Peña Nieto, son familiares, no tan cercanos de los del Mazo, pero mantienen lazos cercanos.

Los dos, como todos los gobernadores anteriores han sido postulados por el PRI y protegidos por el llamado Grupo Atlacomulco, el que en muchas ocasiones ha sido considerado inexistente.

Ese mítico y legendario grupo se presenta fracturado en la elección del domingo cuatro de junio, aunque se busca restañar las heridas y mostrarlo como intacto, sin rasguños de ninguna clase.

Como anécdota cuento lo siguiente. Platicaba yo con Ernesto Zedillo Ponce de León, candidato a la Presidencia de la República, durante un trayecto del recorrido Guadalajara Colima y lo cuestionaba sobre la fuerza y presencia del Grupo Atlacomulco en su campaña.

Vale la pena aclarar que unos días antes, desde la oficina del profesor Carlos Hank González, titular de la secretaría de Agricultura, se mandaban faxes en favor del candidato priista, lo que desató protestas de los opositores.

Para avalar su negativa sobre la existencia del Grupo Atlacomulco, Zedillo Ponce de León, mandó a llamar al presidente del CEN el PRI, Ignacio Pichardo Pagaza, al que cuestionó  e invitó a repetir lo que a él le había dicho. Nacho dile a Ramón lo que me dijiste hace un rato sobre el Grupo Atlacomulco y Pichardo Pagaza si sonrojarse respondió: “no existe es un mito, nunca existió”.

Claro que la respuesta del ex gobernador mexiquense fue acorde con lo que esperaba el candidato y se retiró satisfecho.

A Pichardo Pagaza no le faltó razón, ya que el Grupo Atlacomulco no existe como tal, no es un club de socios, donde se compre membrecía. Es un grupo de poder, donde todos los políticos priistas importantes se alienan hacia el más poderoso de ellos y sujetan por consenso las grandes decisiones, como lo es el respaldo a un candidato presidencial o al abanderado de su partido al gobierno estatal.

Cierran filas cuando se trata de apoyar al Ejecutivo federal (priista) en situaciones trascendentales como fue el sucesor del candidato priista tras la muerte de Luis Donaldo Colosio, las devaluaciones, el rompimiento de relaciones diplomáticas con otros Estados, etc.

Sin embargo, a la muerte de Carlos Hank González, el mítico e inexistente Grupo Atlacomulco se desdibujo, ya que ninguno de sus integrantes reunió la sapiencia y experiencia necesarias como aglutinar a sus principales integrantes.

Arturo Montiel Rojas lo intentó y hasta quiso ser candidato presidencial del PRI, pero su ambición fue expuesta a la par de su inmensa fortuna.

El rompimiento entre Emilio Chuayffet Chemor y Alfredo del Mazo González fracturó aún más el grupo y ninguno de los dos tuvo el control del grupo, aunque varios de los políticos forjados a su amparo, tienen sitios privilegiados entro del estructura priista e incluso el hijo del segundo es el candidato al gobierno estatal.

Enrique Peña Nieto, sobrino de Alfredo del Mazo González y oriundo de la población que dio nombre al grupo Atlacomulco (aunque no nació en ella), vino a romper con el equilibrio, ya que fue nominado como candidato por encima del hijo el profesor Hank González, Carlos Hank Rhon. Quien se disciplinó a la medida, con todo y que amenazó con irse por la libre.

La decisión de Hank Rhon es una muestra más de la férrea disciplina existente, ya que los afectados resultan compensados a final de cuentas.

Una muestra de la debilidad de ese grupo fue la nominación de Eruviel Ávila Villegas, por encima de la pretensión de hacer de Alfredo del Mazo Maza el candidato hace seis años.

Eso sí, Ávila Villegas venció la resistencia de todos, mediante el apoyo de parte del Grupo, especialmente de Arturo Montiel Rojas, aunque el núcleo mayor no lo quería por venir de Ecatepec y no del Valle de Toluca como marcaba la norma.

La disputa por los votos es grande, ya que en esta ocasión se presentan candidatos con buena presencia, además del priista.
Uno de los principales retos es vencer la apatía de los ciudadanos que hace seis años registraron una asistencia del 46 por ciento a las urnas.
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