ANTE UN FIASCO LLAMADO "FRANKLIN"

¡Buenos Días, Huauchinango!
“Franklin” Más ruido que nueces.
Por Carlos Castelán
Orgullosamente Huauchinanguenses
Sin duda el nombre de esta columna, hará al lector levantar la ceja y cuestionar “¿acaso querrías más nueces…?”, y la respuesta sería, ¡claro que  no!, de ninguna manera, pero desde mediados del Siglo XX que nos ha tocado ver, conocer o escuchar infinidad de tragedias hidrometeorológicas -como gustan hoy decir los expertos- cuando nosotros simplemente les hemos llamado “Nortes”, “Huracanes”, “Tormentas” o “Trombas” más propia y coloquialmente, “Víboras de Agua”, “Franklin fue como un cohete de feria que se cebó y no pasó nada.

Por lo que, una vez pasada la amenaza, el respetable le silbó, lo abucheó, incluso de burló de su inocuidad.
Sin embargo, les puedo decir, con conocimiento de causa, que desde mediados del Siglo pasado, allá por los 50’s,  que estos oídos han escuchado una retahíla de tragedias sucedidas a raíz de las perturbaciones meteorológicas, terremotos o eventos volcánicos.

Sin embargo jamás habíamos sido testigos de tanta y tanta previa difusión. Así, lo que podría haber sido un devastador efecto huracanado o sus remanentes, a imagen y semejanza del “Earl”, -del años pasado, 2016- que dejara en la sierra casi medio centenar de muertes, millones de pesos en daños y perjuicios, sumiendo en la orfandad a otros más se difuminó.

Las cosas fueron diferentes. Antes de la tragedia se volcó en la región septentrional poblana, más propiamente en Huauchinango, Tlaola, Teziutlán y anexas, un aparato propagandístico de alerta temprana que nos espabiló a todos y puso a trabajar para tratar de minimizar daños ante el advenimiento de lo que, las autoridades, calificaban como insuperable y devastador.

Mas la sabia naturaleza que a veces protege y a veces acogota a sus hijos, actuó en consecuencia y por azares más que propios de ella misma, veleidosa como es, desvió el meteoro y lo disolvió en ráfagas, lluvia, un poco de aire que ni siquiera a la estatua de Juárez hizo mella, allá, en el zócalo de la ciudad, aunque la lluvia, como siempre causó algunos estragos pero en menor grado a lo esperado.  

Hemos de recordar de los 50’s tragedias como las provocadas por el Huracán “Hilda” que entró por el estado de Tamaulipas, más propiamente en Tampico y afectó la zona de la Huasteca con vientos superiores a los 250 kms. por hora. Por esas fechas y a pocos días la zona fue atropellada nuevamente por “Janet” también de épicas consecuencias, eran las épocas del presidente que usaba corbata de pajarito, el veracruzano don Adolfo, de tantas y tantas anécdotas que incluso acudió a bordo de un portaaviones gringo para examinar la zona desde mar.

Y así, otros varios huracanes o tormentas tropicales de reciente aparición, como en 1988 el Huracán “Gilberto” que nos pegó durante más de una semana y que fue catalogado como el “Huracán del Siglo XX”. Cómo no recordar al Huracán “Wilma” en el año 2005, uno de los más virulentos y en ese mismo año, al mes siguente, en Septiembre el “Katrina”, todo eso, en esa época, calificados como “La Tormenta Perfecta” y que afectara gravemente al estado de Luoisiana en los EEUU, principalmente a Nueva Orleans. Aunque “Gilberto” (1988) continúa siendo el huracán más intenso en haber tocado tierra, en la historia de México. Y así podríamos ​seguir recordando a los huracanes “Alex”, “Allen”, “Isidoro”, “Pauline”, incluso asesinas Tormenta Tropicales como la número 11, la más devastadora que pegara en la Sierra Norte de Puebla, en el año 1999, en donde el propio pueblo, ante la atonía de las autoridades municipales, estatales y federales, actuó en consecuencia sacando la casta y proponiéndose a ayudar, lo mismo con alimentos que con la pala y en pico, para rescatar lo rescatable de vidas y propiedades, ejemplo de unión de los pueblos ante la tragedia.

Así que lo que vimos y oímos, a raíz de la alerta muy temprana de “Franklin”, a diferencia de hace años, es que las autoridades, impulsadas por el pueblo aprenden a prevenir porque la gente sabe bien los efectos de las perturbaciones naturales.

Las autoridades, por lo visto y vivido, son parcas u omisas para soltar los presupuestos en materia de Protección Civil y mejor los usan para otros fines o de plano se lo roban. Pero esta vez, pareció, ser todo diferente y fue diferente en gran medida impulsado por el pueblo a través de las Redes Sociales que fueron actores principales en la difusión de la prevención y arrastró a la oficialidad a no mermar en el intento de prevención.

Sin duda, otros tiempos se viven hoy a diferencia de aquellos primeros que nos tocó vivir y lo celebramos. Estamos llegando a una mayoría de edad. Así como se impulsó la prevención ante la amenaza, en esa misma medida el pueblo llano, la gente, podrá hacer frente a las adversidades de toda índole, desde las meteorológicas, telúricas, volcánicas y de toda laya, incluyendo el quehacer social y más prácticamente en la política para evitar las devastadoras consecuencias de lo que hoy sufre nuestro México Lindo y Querido. Conste.