DESPUÉS DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA

¡Buenos Días, Huauchinango!
DESPUÉS DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA
Por El Huachi
“Para quien que se quema con la leche hasta al jocoque le sopla”, dicho popular ilustrativo de que la naturaleza del hombre reacciona ante el recuerdo de un hecho que en su pasado, de manera sustantiva, marca indeleblemente parte de su existencia.

Decimos esto luego de que en las dos últimas ocasiones en que se ha dado la alarma sobre los eventos meteorológicos recién pasados, “Franklin” y “Katia” no sólo movilizara razonablemente a las autoridades para prevenir, apoyar y salvaguardar vidas y haciendas de los ciudadanos sino para hacernos saber que debemos adoptar una cultura de la prevención pese a las dificultades que se pasan cuando de construir una morada se trata.

Si bien hemos vivido por días pasados por agua, vientos fuertes, (aunque no tanto) humedad y frío, no esperábamos, nadie, ni siquiera las autoridades el movimiento telúrico que movió hasta nuestras entretelas en horas de la madrugada. Sin duda, eso –aún- no se puede prevenir, ya que la ciencia desconoce las veleidades tectónicas de nuestra madre Tierra cuando sufre sus menopáusicos retortijones.

Sin duda una tragedia de magnitud 8.1, (8.2?) (8.4?) Bueno, acabáramos, ni en eso se ponían de acuerdo las autoridades para darnos a conocer prima facie la tal magnitud que finalmente dejaron en 8.2 grados Richter.

Ocho punto dos grados en la escala de Richter con más de mil 18 réplicas, dentro de las cuales resultaron afectadas, según dio a conocer el Sismológico de México “…alrededor 2.3 millones de personas…” el epicentro se ubicó en el Golfo de Tehuantepec (M 8.2)” y la cifra de personas muertas ascendió a 90, según indicaron fuentes oficiales.

Pues bien, de ser cierta esta versión, el sismo habría superado en fuerza a la sucedida en la ciudad de México el 19 de septiembre de 1985 que fue de 8.1 grados Richter.

De acuerdo con las declaraciones de Gerardo Suárez, experto en sismología,  investigador del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que la causa fue debido a que la placa tectónica de Cocos (ubicada en esa región del país) penetró por debajo de la placa de Norteamérica, y produjo una gran acumulación de energía que al ser liberada ocasionó el sismo.

Si bien en esta ocasión el sismo, en el centro del país, se sintió oscilatorio y no trepidatorio, se debió a que el epicentro quedó muy lejos, a 700 kilómetros de distancia de la ciudad de México. Una gran diferencia del sismo ocurrido hace 22 años, ya que el epicentro se localizó en el estado de Michoacán a 350 kilómetros de distancia de Ciudad de México con los resultados catastróficos que todos conocemos. El experto indicó que el sismo del 7 de diciembre pasado, por su magnitud, es uno de los tres sismos más grandes que se han registrado instrumentalmente en México en los últimos cien años”.

Y bueno, para saber la diferencia entre un sismo oscilatorio y un trepidatorio, estimado lector, haga usted una prueba muy sencilla, llene dos vasos de agua hasta el borde, tome uno en cada mano y de pronto comience a brincotear, el agua saldrá despedida hacia todos lados, mojándolo todo, y si hace el mismo experimento pero en lugar de brincar sólo oscila el cuerpo al frente, atrás, a un lado o al otro, el agua se mantendrá más estable. Ésa es la diferencia.

Y bueno, luego de este obligado breviario cultural, observamos que ni las catástrofes logran redimir a los políticos que pretenden hacer creer a la gente que con sus “buenas acciones”, “consternaciones”, “donaciones” y declaraciones, todas impresas a la luz de los destellos de las cámaras fotográficas para difundirlas por las Redes Sociales, los periódicos, noticieros de la radio o la televisión, tienen una real preocupación por lo que acontece en el país ya que pretenden sacar raja política de todo esto.

Pero…la gente, el pueblo los repudia y desconoce su autoridad por la corrupción e impunidad que permea, desde la cúspide de la pirámide del Poder, de forma vertical hasta el fondo. 

Ejemplo de todo esto es la pifia de campaña realizada por del Senado de la República para, dizque, apoyar a los damnificados, fue un total fracaso que contó con el desprecio popular al igual que la del veleidoso y transexenal Gerardo Islas quien sin ápice de la cultura del servicio público y cobijado por un régimen, corrupto y dictatorial marca diferencias entre los damnificados en Huauchinango, sin duda, menudean los ejemplos, sobre todo previo al proceso electoral del 2018 que ya se avecina y muchos levantan la mano para seguir con lo mismo. Conste.