CHOFER DE AUTOBUS CAMBIA DE RUTA POR IR ECHANDO NOVIO

CHOFER DE AUTOBUS CAMBIA DE RUTA POR IR ECHANDO NOVIO
Viajaba !al revés...!
b_150_100_16777215_00_images_sierra_nacional_a_boleto_autobus.jpgHUAUCHINANGO, Pue.- 9 de diciembre de 2017.-NSN.- Despistado y calenturiento chofer de un autobús de ATAH, tomó la ruta hacia Poza Rica, luego de que sus pasajeros, una 20 personas, lo abordaran para ir a la ciudad de Puebla y no fue sino hasta que llegaron a Villa Lázaro Cárdenas que se dio cuenta del error.

Todo comenzó hoy, en las primeras horas de este día, a la medianoche, cuando los pasajeros con destino a la ciudad de Puebla abordaron el autobús ATAH, con rumbo a Puebla o al menos eso es lo que les dijeron las personas que les vendieron el boleto.

Poco a poco comenzaron a abordar el autobús y se percataron de que el chofer iba acompañado de una damisela que lo llenaba de caricias y besos frente al volante, por lo que el lujurioso manejador de autobús veía a sus pasajeros con los ojos entornados y babeando la libido. Esto fue visto con miradas de reprobación de la gente, pero nadie le dijo nada, el susodicho chofer no se inmutó y seguía en lo suyo con la muchachona.

Una vez arriba todos, acomodados en sus asientos mientras afuera el tremendo frío de la noche más fría de todo este año  corría con el viento, dentro del autobús el calorcito de la gente que se acomodaba en sus asientos hacían agradable la temperatura, se enredaban con sus chamarras y cobijas preparándose para dormir.

Entre ellos, nuestra fuente quien iba de pasajero en el autobús y nos compartió la información. El chofer corrió las cortinas que daban hacia su lugar, para evitar las miradas indiscretas, comenzó a mover la unidad y salió hacia la carretera.

Nuestro pasajero testigo, al igual que todos comenzó a dormitar y se arrebujó en su asiento. Su esposa, que lo acompañaba no dormía, levantaba la cortina para ver por dónde iba. De repente le dijo a su esposo, “Oye, acabamos de pasar un túnel…”, el marido le contestó, “Duérmete, estás viendo visiones, rumbo a Puebla no hay túneles…”

Así siguieron el viaje y, la señora, inquieta porque había visto el tal túnel, volvió a comentar: “Mira, vamos pasando otro túnel…” el marido, sin ganas de alegar le volvió a decir: “Duérmete, no puede ser, porque rumbo a Puebla no hay túneles…!”. El hombre ni siquiera sacó su cabeza, envuelto en su cobija siguió durmiendo.

Así prosiguieron el viaje, todos dormidos, nadie despierto, menos la esposa de nuestro amigo al que a poco le volvió a decir: “Mira, ahora qué me dices, allí está un letrero, dice Villa Lázaro Cárdenas…!”

Ya entonces el marido le hizo caso y se asomó en el momento en que pasaban frente al letrero de marras. Pegó un brinco para ir a encarar al chofer y preguntarle que hacia dónde iba ese autobús, el chofer enfadado por molestarlo en momentos tan concupiscentes, con una mano al volante y otro en la rodilla de la dama, le respondió molesto que a Puebla, y… “mejor regrese a su asiento..” El pasajero ya indignado por el rumbo pero más por el trato del chofer, le dijo que se fijara bien a dónde iba porque “vas al revés…!ya llegamos a Villa Lázaro Cárdenas!”

El chofer, sacado de tal modo brutal de su idilio, peló los ojos para darse cuenta que, efectivamente: ¡vamos al revés…! para esas horas daban las tres de la madrugada.

El chofer, ni tardo ni perezoso frenó el autobús y, con riego para los pasajeros y los choferes que por allí circulan, atravesó a pesada unidad de pasajeros sobre en la autopista México-Tuxpan y comenzó a maniobrar para dar la vuelta. Luego de una serie de movimientos que pudo haber sido causa de algún accidente logró dar la vuelta sin algún percance.

 

Una vez que el autobús apuntó a Puebla, el chofer se transformó, se convirtió del embelesado amante al furibundo gorila con un volante en la mano, aplastó el acelerador hasta el fondo y el autobús dando un brinco, salió como alma que lleva el Diablo, a toda velocidad, nada importaba, sólo la carrera. Tampoco le importó el chipi-chipi, la neblina, lo resbaloso de la carretera, que hubiera habido algún deslave o cualquier otra cosa de riesgo, la cosa era llegar a Puebla a tiempo. Hasta la calentura se le bajó a este chofer Casanova en tan concupiscente affaire. Excusamos decir que nuestra fuente y amigo ya no pudo pegar los ojos en todo el camino, y rezaba por que no fueran a sufrir algún accidente por el exceso de velocidad con que iban y…los federales? No hubo, en todo el camino  ninguna patrulla. Excusamos decir que nadie de los pasajeros, más que nuestra fuente y su esposa, se dio cuenta de todo, el resto, dormía y roncaba, con la seguridad que iban en las buenas manos del chofer.