LOS QUE BUSCAN LA PRESIDENCIA DE HUAUCHINANGO

LOS QUE BUSCAN LA PRESIDENCIA DE HUAUCHINANGO POR PARTE DEL PRI
Observatorio Político
Por Maquiavelo
“Muchos son los llamados, pocos los elegidos” cita apocalíptica que a la fecha se convierte, en política, en una especie de  Ley del Embudo donde, de entrada, los partidos políticos ofrecen muchas promesas pero al final otro tanto sale no sólo desencantado, sino resentido hasta la traición.

Y tal parece podría acontecer dentro del Partido Revolucionario Institucional, (PRI) en donde vemos a seis de los llamados aspirantes a precandidatos de los cuales saldrá un candidato que más tarde podrá disputarle el escaño de Palacio Municipal a sus contrincantes de otros partidos, alianzas o coaliciones.

“Por sus obras los conoceréis”, otra venerable cita que nos ilustra sobre  la precaución que debemos tener los ciudadanos para guardarnos de aquellos falsos profetas, que regalando al pueblo enseres y beneficios llegan ataviados con el manto de la filantropía y quienes con ojos encantados, vestidos de inocentes ovejas, se presentan a la gente como reformadores para los pueblos pero, por dentro, son verdaderos lobos rapaces.

Bíblico nos has resultado hoy, ateo y recalcitrante  escritorzuelo de tres al cuarto, acaso por ser no sólo insigne fecha en que la Morena (La del Tepeyac) se le apareció a Juan Diego, que llevaba ayate nuevo, sino por lo cercano ya del periodo electoral que para el día 14 de Diciembre iniciará formalmente la puja por la titularidad?

Bueno, me confieso reo de culpa, sin bien dices, soy Ateo, confío en la Morenita (La del Tepeyac) para resolver mis necesidades y tribulaciones, así es. Pero también les digo que por lo cercano de la fecha, 14 de diciembre, en la que los aspirantes, registrados ante sus institutos políticos harán la puja para ser los “meros, meros”.

Y bueno, para eso la gente tiene que elegir entre seis de los susodichos. De todos ellos sólo dos parecen tener los merecimientos suficientes y necesarios para llegar hasta el final y finalmente ser el abanderado tricolor por la Primera Silla de Huauchinango.

De entrada descartaríamos a Eduardo Ibarra quien, bueno, sólo estaría buscando negociar alguna candidatura a regidor o a secretario de algo dentro de la nueva administración, ya sea con su partido el PRI o cualquier otro, habida cuenta que duele más el bolsillo que los colores partidistas, no le vemos madera de mártir para verlo trabajando, en serio, por quien quede del PRI.

Otro de ellos, Gregorio Marroquín que en su apellido lleva su insignia partidista, en los tiempos de la “Diputada del Amor”, y con tan mala suerte de venir como perdedor en una contienda electoral recién pasada, la verdad no se le ve con qué o de qué manera podría llegar a la candidatura y posteriormente a la alcaldía, otro menos.

Y aquí hay otros dos que no cantan mal las rancheras en eso de prepotencia, groserías y malos modos. Enrique Rodríguez Betancourt y Rafael Gutiérrez Alpízar, dos personajes cortados con la misma tijera ambos dos, al unísono y al mismo tiempo más dictatoriales que sencillos y sinceros, alejados completamente del sentir popular, más falsos que una moneda de a tres pesos, Dios nos guarde de tal malas mañas. Y mire usted si no.

De buenas a primeras ambos dos salieron, tiempos atrás, pero calculando sus efectos, con dos organizaciones “civiles” para dar y regalar al pueblo, a los más pobres, miserables y menesterosos, económicamente hablando, de la gente de los pueblos para llevarles espejitos y collares de cuentas de colores. En primera, que los conozcan y segundo los identifiquen como los benefactores que les ofrecen sin pedir nada a cambio (¿?), hasta hoy que se los recuerdan a cada rato. “Vota por mí, ya sabes…”

Han regalado desde un litro de leche o económicas despensas que más adelante pretenderían cobrar como si fueran ricos arcones navideños (“cuando lleguemos”) además de palas, carretillas, piedras, invernaderos, promesas, promesas, promesas, o lo que sea menester invertir, al cabo que eso es lo que hacen para merecer. Buscan apoderarse de un erario para sangrar a nombre del pueblo que los eleve a esa Primera Casa Consistorial.

Para ejemplo tenemos a Juan Melquiades Vergara Fernández dueño de una inexplicable fortuna, (a’i les hablan)  quien inaugurara el caminito con una fundación que regalaba a todo el mundo, a diestra y siniestra, y cuando no pudo lograr el voto popular que los llevara a la Presidencia de Huauchinango, cerró el changarro y cortó de tajo esa sangría que significaba apoyar a los pobres y jodidos y mejor se fue con sus bártulos a otros lares en donde hoy despacha como Secretario de Finanzas en el Estado de Quintana Roo pero de Huachi, ni se acuerda. Conste.

Así que sólo quedan dos, Javier Muñoz Quiroga y Salvador Morgado Hernández, ambos priístas de la vieja cepa, uno de ellos, comerciante de pollos, ya fue alcalde de Huauchinango, y con un buen trabajo en su haber, cercano a la gente por su chamba diaria y no es mal visto entre mucha gente que lo sigue y lo apoya, pero…

El otro, Javier Muñoz Quiroga, hombre sencillo, con impresionante historial profesional y partidista, quien terminara sus estudios en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y posteriormente una Maestría y Doctorado en Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, ambos estudios en la UNAM.

Además de haber sido funcionario público en diversas dependencias estatales y federales hasta llegar a haber sido, en 1988, asesor del entonces Gobernador de Guerrero el malogrado Francisco Ruiz Massieu y con una largo historial como priísta en diversos estados del país, se perfila como el más idóneo y quien, cercano no sólo a los sentimientos originales del PRI sino al pueblo mismo de Huauchinango. Empresario de la masa y la tortilla, podría ser la gran sorpresa y quién, incluso, opinan los priístas (los de a deveras)  podría derrotar la poderosa maquinaria política de prebendas y canonjías morenovallista que invade y tanto mal ha hecho en la entidad poblana. Pero, bueno, poco falta para conocer quién será el ungido y elegido, entonces; veremos y diremos.