EL HANDICAP POR EL GRAN NACIONAL

EL HANDICAP POR EL GRAN NACIONAL
¡!!!AAAARRANCAN….!!!!
Por el Caballerango de la Sierra
Los caballos nerviosos escuchan la orden de salida, ¡!!aaaaarrancan….!!!, las puertas de los cajones sueltan sus cerraduras y se abren de golpe los caballos, todos a una, saltan hacia el frente con los nervios y los músculos todo tensión y potencia. Por el lado de adentro pegado a la valla va un caballo de la cuadra “Morada”, de nombre “Macuspano”  lleva el número de los ganadores; el número uno.

Aunque viejón, natural de esa comarca, hijo de potro y potranca criolla, salió criollo por los cuatro costados. Verdadero mustango, cimarrón con algo de cuarto de milla, tordillo mosqueado, más blancuzco que mosqueado, muy amarrado, ganador en las primeras parejeras y luego de dos derrotas al hilo en el Gran Hándicap Nacional, busca el gane bajo la premisa; “La tercera es la vencida…”

Así, luego de fatigosos entrenamientos, mucho malacate, largas caminatas y rounds de sombra, se ha convertido en el gran favorito para esta carrera que representa el mayor trofeo que pudiera ganar. Pretende romper la hegemonía y la nomenklatura de los pura sangre. “Lo criollo es lo mejor, dice el dicho”.

Por el carril inmediato a la derecha, sale con un galope desparpajado y tirando de lado, mordiendo el freno, mostrando sus grandes dientes, un caballo Apaloosa, conocido como “El Sombreado”, nalgas pintas, de andar desgarbado propiedad de la cuadra Tricolor.

Divisa que en los últimos años ha sufrido grandes descalabros en diversos hipódromos donde sus caballos han sido cogidos en falta. Unos dopados, otros mañosos y resabiados, mordedores y pateadores, todo esto provocó que algunos de ellos fueran sacados de las carreras, capados para que no echen cría y encerrados en macheros aislados donde no los ve ni su entrenador, aunque les siguen abasteciendo de un buen pienso, cepillados y ayateados, para que no pierdan prestancia, aunque echan panza por lo ovachón. Una Cuadra en picada y vías de extinción.

Esa Cuadra Tricolor echó, como dicen los rancheros, “una cría muy pendeja…”

En el carril siguiente a la derecha, propiedad de la Cuadra “Celeste” (El color del manto de la Virgen, dicen sus seguidores),  va un caballo color bayo, langarito, deslavado, ojos escaldados, de cuero delgado, narices y ano rosado, nada bueno para el trabajo, lomo blandito y con matada grande, se pandea al apretón, aunque, eso sí, muy “fifiruchito”, danzarín y alebrestado.

Caballo francamente palpado, de nombre “Desvaído”, mañoso, el pelo de la crin y el rabo cortados al rape como  caballo de sardo.

Venido a menos “Desvaído” cae cada vez más. Del segundo lugar que ocupaba cayó al tercer lugar, abajo del Apaloosa “Sombreado”, y estos dos muy lejos del favorito del público,  el tordillo tozudo “Macuspano” que, aunque renqueando de la pata izquierda y con el hocico sangrando, va a dar la carrera de su vida.

En un cuarto y muy apartado lugar, corre una yegua vieja de mediana edad de unos tres partos, resabiada, pateadora y mordedora, sin Divisa definida. Es de una estirpe malancona, cabezona, caderona, grande de caja, y más apta para el arado y la carga, que para el carril, nada buena pa’l desfile, “La Malquerida”, como le llaman sus entrenadores, es una yegua color avellana, se le nota flojona, aunque pegó bien el brinco al abrirse la puerta, de hocico duro, tiró a la izquierda, casi yéndose encima del caballo “Desvaído” de la Cuadra Celeste, al que no sólo le dio tremendo empujón sino fea mordida de remate, tan fuerte el empellón que lo hizo trastrabillar. Sólo la astucia del jinete logró mantenerlo estable y que no se fuera de hocico rosado y delicado como trasero de bebé que tiene.
Así salen los cuatro que compiten en este “Hándicap Por el Gran Nacional”, y en breve les daremos a conocer el desarrollo de tan esperada carrera.