LA RENUNCIA DE MARGARITA ZAVALA QUE NUNCA DEBIÓ HABER SUCEDIDO

OBSERVATORIO POLÍTICO
LA RENUNCIA DE MARGARITA ZAVALA QUE NUNCA DEBIÓ HABER SUCEDIDO
Por Carlos Castelán
Sin duda, a estas alturas de la película, cuando falta menos de mes y medio para que inicie la votación efectiva del proceso electoral 2017-2018, en donde se elegirán a más de 18 mil personas a puestos de elección popular, la renuncia de Margarita Zavala en esta contienda electoral no debió haber sucedido, nunca.

Si nos vamos a las cifras de los puestos de elección popular que el próximo 1 de julio de 2018 serán cambiados de su titular, nos encontramos con las votaciones electorales más cargadas y prolíficas de la historia reciente de nuestro país,

De acuerdo con los datos del Instituto Federal Electoral, (IFE) más de 89 millones de mexicanos inscritos en las listas nominales están llamados a votar para elegir las propuestas oficiales que suman 18 mil 311 cargos federales y locales.

Entre los cargos que serán votados está el de Presidente de la República, 500 Diputados Federales y 128 Senadores, además la Jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

De igual manera mil 597 Presidencias municipales, 16 Alcaldías en la Ciudad de México, Mil 237 Concejales, Mil 665 Sindicaturas, 12 mil 023 Regidurías y 19 Regidores étnicos, asimismo habrá elecciones para cambio de Gobernador en ocho Estados del país.  

Al mismo tiempo, en este proceso electoral con la esperanza de llegar a una democracia actual y actuante, los electores encontrarán en la boleta electoral a dos nuevas figura que compiten, si bien una de ellas en igualdad de condiciones dentro de los partidos políticos, la otra está dentro de una gran inequidad.

Veamos a la más actual novedad, el Candidato Independiente. Es aquella persona que sin pertenecer a ningún partido político busca el favor del voto electoral de manera paralela a los partidos políticos que cuentan con largos historiales de campaña, recursos que les otorga el Estado y un voto “duro”, es decir, de aquellos militantes inscritos o simpatizantes que aseguran votarán por su instituto político.

El Candidato Independiente no cuenta con eso y menos con las prerrogativas económicas que otorga el Estado ya que se le asigna una cantidad infinitamente inferior a la de los institucionalizados. Por lo que deberá apegarse sólo a eso so pena de ser descalificado.

Por otro lado está ya oficializada la candidatura “Ciudadana”, una figura a la que recurren los partidos políticos para elegir como candidato a alguien fuera de sus filias y buscan un perfil ciudadano que pudiera aportar una especie de oxigenación a los institutos políticos hoy tan desprestigiados por estar inmersos en actos de corrupción y colusión para delinquir.

Y esto, sin duda, con jiribilla para tratar de confundir a los electores entre un Candidato Independiente y un Candidato “Ciudadano” y, sin duda, influir a su favor en la elección final, el día de la votación, por aquello de “#SinVotoNoHayDinero

Pues bien una vez medianamente explicado este contexto electoral, hemos de decir que para poder ser un Candidato Independiente, es menester recabar firmas de apoyos ciudadanos y en el caso de un aspirante a la Presidencia de la República se exige, de acuerdo con las reglas del INE, un mínimo de 866 mil 593 firmas de la ciudadanía distribuidos en por lo menos 17 entidades federativas y que sumen cuando menos el 1% del total en la lista nominal de electores en cada una de ellas.

Pues bien, para ser candidatos independientes a la presidencia de la República, los aspirantes fueron: La panista Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, el priísta Jaime Rodríguez Calderón y el perredista Armando Ríos Piter, ellos reportaron al INE más firmas de las 866 mil 593 exigidas para aparecer en la boleta el próximo 1 de julio, lo que significaba, de entrada, un logro y una muestra del cambio que exige la ciudadanía. Sin embargo en el proceso de revisión y validación de las firmas un millón 942 mil 268 resultaron inválidas.

Veamos, resulta que desde antes del proceso electoral los aspirantes a candidatos independientes ya delinquían y torcían las cosas a su favor. Esto debido a que entre los tres “independientes” que alcanzaron la cuota de firmas para obtener una candidatura presidencial acumularon casi 2 millones de apoyos falsos, de acuerdo con las cuentas el propio Instituto Nacional Electoral (INE).

Independientemente de las investigaciones que se llevaron a cabo para validar o sancionar este vergonzoso caso de corrupción aún antes de comenzar, el INE debió haber no sólo invalidado estas candidaturas, sino metido a un proceso penal, por medio de la FEPADE a los infractores, sobre todo cuando en una de las intervenciones del Presidente Consejero del INE Lorenzo Córdova éste dijo: “todos los actos indebidos en la presentación de apoyos para obtener candidaturas, siguen corriendo por los cauces legales, penales a cargo de la FEPADE y administrativos a cargo del Instituto Nacional Electoral para determinar y deslindar responsabilidades”. Pero nada pasó.

Aunque a Ríos Piter sólo le negaron la candidatura a Jaime Rodríguez lo metieron con calzador a la candidatura igual que a Margarita Zavala y ahora ésta última renuncia para irse a su casa o vender caro su amor a favor de alguien, que podría ser Meade, (impensable con Anaya) y lograr un botín importante luego de su propio desgaste personal, político y moral. Hoy el INE debe salir a dar explicaciones sobre la presencia de Marga en la boleta, porqué va a estar allím porqué no a pueden quitar, porqué, porqué, porqué, etc. 

Sin duda, la candidatura de Margarita Zavala no sólo nunca debió haberse dado, sino aplicarle a ella un ejemplar castigo al igual que al Bronco y Ríos Piter, traidores de la democracia mexicana quienes, lejos de haber sido arropados por el INE para ser candidatos, debieron haber sido encarcelados por la FEPADE debido a la tamaña burla que al pueblo y el descrédito que ensuciaron a las candidaturas independientes. Una verdadera esperanza para México como para que sucios políticos tracaleros violen impunemente la Ley, pues de qué se trata?