EL DESORDEN MUNICIPAL Y LOS CARRETILLEROS

¡Buenos Días, Huauchinango!

EL DESORDEN MUNICIPAL Y LOS CARRETILLEROS
Por el Huachi
Cuando todo parecía correr como miel sobre hojuelas, aparece el fantasma real, de cuerpo entero, de lo que es el comercio ambulante, protegido, tolerado o como usted, estimado lector guste llamar, por negocio, oscuros motivos o procesos electorales en, valga la redundancia, proceso, como para que la ciudadanía sea engañada, por enésima vez, de que “ahora sí” van a resolver el problema, se sacudieron las manos y tan!, tan!, todo limpio y planchadito.

Pero no, pues no, porque luego de que todos los medios de comunicación se volcaran en la noticia de la reubicación de los carretilleros, el Diablo que nunca duerme, estos jóvenes desheredados, vuelven a las andadas y regresan por sus propios fueros.

Los Carretilleros, grupo de comerciantes ambulantes que usan uno de los más antiguos artefactos ideados por la humanidad para trasladar alguna carga, de los que según los arqueólogos calculan fue inventada 200 años antes de nuestra Era; ¡la carretilla!, antes y ahora les ha dado buen resultado..

El invento de una rueda dicen los conocedores, adjudicado a un General del Ejército Chino, Chuco Liang, nació urgido por la necesidad de sus tropas para poder transportar armas y pertrechos por escarpados caminos de montaña que, debido a la estrechez de los senderos, no permitían el paso de carromatos con dos ruedas. Se impuso un vehículo que hiciera bascular todo su peso sobre una sola y así nació la carretilla.

Esto, en su época, supuso tan extraordinario hallazgo estratégico que la carretilla fue considerada un Top Secret del Ejército Chino. Secreto que como todo lo chino, (como la policía) se guardó celosamente del conocimiento de otros pueblos. Lo mismo transportaba pertrechos y armas que servía para retirar los cadáveres del campo de batalla, un transporte eficaz, rápido y seguro.

Así, el artilugio, al paso de los siglos, sufrió diversas modificaciones pero guardando siempre el equilibrio principal que motivó su nacimiento.

De allí que, hoy en día, siglos de distancia y separados por cientos de miles de kilómetros de distancia, en un pueblito llamado Huauchinango, desposeídos, gente sin trabajo formal, pero con ganas de trabajar, recurrieron al antiguo invento del General Chuco Liang y lo llenaron de frutas, verduras, y todo lo que en la cocina compra y usa el hombre para alimentarse.

Así que sólo les quedaba salir a las calles a deambular, ambulantes o dicho en un español más entendible, a “ranchear”, a vender sus productos y sudar, mucho sudar, caminar por las escarpadas calles de Huauchinango que, dicho sea de paso no es perita en dulce, cada carretilla cargada  pesa lo suyo y el esfuerzo es infinitamente mayor a los resultados económicos que obtenían.

Perseguidos por la Policía a pedimento de la Dirección de Industria y Comercio, fueron víctimas de innumerables vejaciones. Pero poco a poco se fueron imponiendo, haciendo de su presencia en los aledaños del mercado algo cotidiano hasta que, uno más y otro más, y algunos más por allá, saturaron el lugar, la Comuna, por llevar la fiesta en paz y dejar pasar los toleraron.

Hasta que hoy, luego de las elecciones y en los prolegómenos de la Entrega-Recepción de los haberes municipales, existe, según se sabe, la exigencia de Gustavo Vargas Cabrera, alcalde electo por Huauchinango para que el alcalde saliente, Gabriel Alvarado Lorenzo le deje todo el lugar alrededor del mercado, limpio, planchadito, con olor a rosas, para que su administración, nacida de una compulsa popular masiva se evite corretearlos con escudos, toletes y equipos de Robocop, (no se vería nada bien)  

Aunque, cabe aclarar, el voto masivo no fue favor de él, sino de una dinámica surgida del lopezrobradorismo. A Gustavo lo empujó la tal ola y lo colocó hasta el Primer Piso de Palacio Municipal pero al fin de cuentas, de origen tan popular, se vería mal que, una administración nacida de la tan populosa  MORENA, use la fuerza pública para desalojar esa calle de Corregidora. El compromiso que dicen es; “limpias la calle antes de tomar posesión o…!” y ese "o", es elocuente.
Será verdad, será mentira, todo es del color del cristal con que se mira.