AMLO y su poder absoluto

REFLEXIONES
AMLO y su poder absoluto
Jota Eme
Presidente electo no come fuego.
Muy pronto está dando señales de que su pregonado “amor y paz” tiene más peso que su condena a la “mafia del poder”.
Todo indica que no se enfrentará a los grandes capitales, y por tanto la política económica en esencia seguirá por la vía del Neo-liberalismo.
Por el Contrario, nada le cuesta tratar de vender el avión presidencial, no vivir en los pinos, quitar la pensión a los expresidentes, y reorientar la política social para mitigar la pobreza.

 Lo que sí es un gran riesgo es el fuerte poder personal que le da una votación tan alta y una mayoría en las cámaras del Poder Legislativo.
El Poder, entendido como la posibilidad de tomar una decisión personal que será aceptada sin discusión alguna, es el gran riesgo que corre Andrés Manuel y con él lo corremos todos.
Ese poder personal perdió a Porfirio Díaz, pasando de ser un extraordinario Presidente a ser el malo de la historia que terminó expulsado del país.
Es el mismo poder al que se refiere Don Daniel Cosío Villegas en su libro “El estilo personal de gobernar,” cuando se habla de los excesos cometidos por Luis Echeverría en los años setentas.
Y ese Poder personal, absoluto, inapelable, aceptado ciegamente por todos los suyos, solo por el hecho de provenir del Presidente es lo único que explica la decisión de Andrés Manuel de mantener a “Napito” como candidato, y la decisión de nombrar a Bartlett como Director de CFE, o a su amigo el ganadero Octavio Oropeza como Director de Pemex.
Con ese poder unipersonal que le dio su liderazgo en MORENA, nombró candidata en la Ciudad de México, y en Puebla, y en Veracruz, y en muchos distritos locales y federales.
Ese Poder personal, absoluto es lo que puede llevarlo a generar un ejercicio presidencial por más de un sexenio a través de sus incondicionales.
Dentro de seis años Andrés Manuel cumplirá con irse a su rancho “La chingada”, y nos va a llevar a todos, porque desde allá ejercerá su poder personal absoluto de “opinar”, “sugerir”, o “destapar” a quien lo va a suceder como Presidente. De ese tamaño es su poder personal.