EN HUAUCHINANGO NEC FOENUM OBISPO

Buenos Días, Huauchinango
NEC FOENUM OBISPO
Por El Huachi
NEC FOENUM OBISPO; “No hay Obispo” o, “Tampoco hay Obispo”, cualquiera de las dos traducciones se entiende que no hay Obispo al menos en Huauchinango, porque en Tehuacán el Papa Francisco acaba de nombrar a quien se hará cargo del Obispado luego de que durante casi diez meses no contara con titular.

De acuerdo con la publicación oficial del periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano, el viernes pasado Monseñor Gonzalo Alonso Calzada Guerrero de 54 años de edad es ahora el quinto obispo de la Diócesis de Tehuacán. Hemos de recordar que anteriormente el cargo fue ocupado por Rodrigo Aguilar Martínez, Mario Espinosa Contreras, Rafael Ayala y el recién defenestrado líder de la iglesia católica en México, Norberto Rivera Carrera  quien estuvo a cargo de ese obispado a partir del 5 de noviembre de 1985, pero afortunadamente ya lo mandaron a descansar y piar sus miserias.

Y bueno, escritorzuelo de a tanto la cuartilla, porqué mencionas tal cuerda en la casa del ahorcado cuando vemos que aquí en este Huauchinango Liberal y Republicano, a don Gustavo (no el Presidente Municipal de MORENA, se entiende) se le fue el Santo al Cielo y no pudo lograr el tan anhelado nombramiento y la oportunidad de pasar a la Historia de la Conquista Española, que tan puntualmente mencionara en su homilía (creo que así se dice) ante los medios, como el Primer Obispo de Huauchinango?

Pues precisamente por eso, porque  en los hechos, y todos lo vimos, usó al Santo Patrono de los huauchinantecos, El Señor en su Santo Entierro, como ariete para -por segunda vez- abrir de par en par las puertas de la Casa de la Cultura y dentro rezar el Dominus Vobiscum tan sólo para descubrir que con sus mundanas ambiciones y acciones cristeras levantar la mano para llamar la atención y ser tomado en cuenta por el Papa Francisco, allá en la Roma Levítica y que le dieran el mundano poder del nombramiento de Primer Obispo de Huauchinango. Porca miseria, pero se le cebó. “Santo Entierrito lo castigó”, dicen en el pueblo.

De acuerdo con datos conocidos de los nombramientos de Obispo que el Papa Francisco ha hecho están los argentinos Mario Aurelio Poli, Bernardo Barba y Víctor Manuel Fernández; el lituano Gintaras Linas Grušas; los españoles José Rodríguez Carballo y Arturo Pablo Ros Murgadas; los estadounidenses Michael Owen Jackels, Stephen Jay Berg, Andrzej Jerzy Zglejszewski, John Thomas Folda y Edward Bernard Scharfenberger: el filipino Reynaldo Gonda Evangelista; el egipcio Fahim Awad Hanna Kamal; el nigeriano Brian Udaigwe; el jamiquino Burchell Alexander McPherson; los mexicanos Ramón Castro Castro, Eduardo Cervantes Merino, Tomás López Durán, Engelberto Polino Sánchez y el hoy recién nombrado Gonzalo Alonso Calzada de Tehuacán; el canadiense Christian Heribert Riesbeck; los brasileños Irineu Roman, Marcos Antônio Tavoni y Marcony Vinicius Ferreira; el boliviano Waldo Rubén Barrionuevo Ramírez; los costarricenses Javier Gerardo Román Arias, Manuel Eugenio Salazar Mora y Mario Enrique Quirós Quirós y finalmente el ucraniano Eduard Kava.

Pero lo que es en Huauchinango seguirá gobernando la zona, al menos en lo que a la Iglesia Católica corresponde, la Diócesis de Tulancingo, en el Estado de Hidalgo cuya hegemonía religiosa  data desde la época de la Invasión Española a la Nueva España. Y, si hemos de hacer algún caso a lo que pensamos, así seguirá siendo In saecula saeculorum.