EL PRESUPUESTO DE AMLO Y EL DE GUSTAVO VARGAS EN HUAUCHINANGO

Observatorio Político
EL PRESUPUESTO DE AMLO Y EL DE GUSTAVO VARGAS EN HUAUCHINANGO
Por Maquiavelo
Con un presupuesto nacional del cual ha dado puntual información y de primera mano por el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador sabemos el rumbo que podrá tomar la Nación en este año, pero en Huauchinango somos testigos de que el presupuesto municipal recién aprobado por el Congreso de Puebla en su última Sesión Ordinaria, no sabemos nada.

No vamos a entrar en análisis del presupuesto federal que ha sido con exhaustividad analítica, hasta la saciedad, estudiado por expertos investigadores económicos, académicos, estudiosos y toda clase de profesionistas versados en el tema incluso corregido por el mismo AMLO en el rubro educativo, como para que nosotros pudiéramos ofrecer un panorama diferente a lo que se ha hecho público.

Lo que nos gusta o no nos gusta del presupuesto es otra cosa. Pero sí interesa la importancia en el impacto económico, social y que sobre la vida de los mexicanos tendrán estas decisiones cuyo desarrollo está por verse en los hechos y no en una página en blanco llena de fórmulas y cifras escritas con un lápiz muy puntiagudo o de punta roma, según talante del observador.

Y hacemos la analogía entre el presupuesto federal y el municipal de Huauchinango, salvando cualquier distancia, habida cuenta de que nadie conoce aquí la magnitud de los recursos ni la aplicación que se le dará en los diferentes rubros a atender.

Situación que se esperaba fuera paralela al Plan de Desarrollo Municipal que tradicionalmente y como una medida de transparencia ofrecen los gobiernos municipales para orientar a la población sobre los rubros más atendidos y otros que son de urgente resolución además de los que de manera natural y cotidiana se engrasan para que la carreta siga rodando sin chirridos ni atorones.

Pero qué pasa cuando ni siquiera un Plan de Desarrollo Municipal existe. Nada de nada.

La tal transparencia municipal de la Cuarta Transformación que algunos opinan es una “Transformación de Cuarta”, (a menos en Huauchinango) no pasó siquiera por el paso de ser una promesa de campaña por lo que no podemos culpar al Presidente Gustavo Vargas Cabrera de incumplimientos de campaña puesto que no tuvo, en su participación por el escaño, sino declaraciones ambiguas y la frase “ya le toca al pueblo” (por lo hasta ahora visto “el pueblo” es él) al menos eso es lo que, por desgracia,  vemos eso mismo hoy en el ejercicio del Poder.

Y no podemos culpar de todo esto a sólo el Presidente Municipal, sino que el propio Cabildo, el H. Cuerpo de Regidores es reo de culpa de esta situación que de no corregirse empantanará, aún más,  al municipio completo con un negativo pronóstico reservado para el futuro inmediato.

Algunos hablan de esta situación que se agrava debido a la ignorancia supina de los Regidores, otros conocedores abonan más a los compromisos que los Regidores asumieron con la administración debido a la serie de “favores” que reciben, desde los sueldos que detentan, ciertas canonjías hasta mantener a familiares y amigos en puestos donde, aparte de recibir algún sueldo, actúan como si nada sucediera y dejan hacer y dejan pasar. Y así, no se puede progresar. Eso es más de lo mismo. 

Además la falta de una información puntual y adecuada de parte de la alcaldía al pueblo, no debiera ser más motivo de disgusto oficial y sí de preocupación ciudadana por esta flagrante violación al Derecho a la Información que conculca al pueblo sobre la utilización del Poder a su favor. Una Dirección de Comunicación Social autista, al igual que su patrón, no es la mejor manera de defender banderas de progreso, muy al contrario, de brutal retroceso.

“Ahora le toca al pueblo…” fue la engañifa que usó Gustavo Vargas para justificar su presencia en una campaña política maniquea que desde las alturas del poder lo alcanzó “de chiripa” y por la que ahora, por lo visto, se deslinda y actúa conforme a su propio criterio sin tomar ni hacer algo que beneficie en serio al pueblo y sólo funciona a impulsos, de manera intermitente, tratando de controlar sus propios dislates y sin una atención inmediata a la gente que requiere de su presencia permanente en Primer Piso de Palacio. Pero eso lo Veremos y lo Diremos.