LOS COLETAZOS DEL HUACHICOL

Noticiero de la Sierra Norte
LOS COLETAZOS DEL HUACHICOL
Por Carlos Castelán
Eran si duda previsibles las tragedias propiciadas por el huachicleo sucedidas en los dos estados del país, Querétaro y, principalmente, Hidalgo donde decenas de personas  perdieron la vida y cerca de un centenar resultaron lesionadas de tal manera que el pueblo no podrá olvidar el incidente durante muchos años.

La lucha contra el robo de combustible iniciada por el gobierno federal comienza a tener visos de tragedia, sobre cuando en un afán de proseguir con tan ilícita actividad pueblos enteros se vuelcan para conseguir las últimas cubetas y bidones, llenos de gasolina y diesel, bien sea para uso personal o bien sea para vender y ganar unos pesos que, a la vista de lo sucedido, no garantizan el riesgo.

De acuerdo con las informaciones in situ, en el Estado de Hidalgo, al menos 20 personas murieron y otras, de primera instancia 61 y posteriormente el gobernador Fayad actualizaría a 71, resultaron heridas en el fogonazo que se produjo cuando de manera esperada (o tal vez criminal) se incendió una gran franja de tierra aledaña al ducto de Pemex que traslada el combustible a la ciudad de México, hizo explosión y abarcó una gran área.

En otro incidente, no por menos saldo, menos trágico, habrían perdido a vida dos personas cuando al extraer combustible de los ductos de Pemex, resultaron muertas, no se sabe de heridos, las autoridades no han dado mayores datos.

Esto apenas a un semana que en otro lugar, esto en Acambay, en el Estado de México un video difundido en Redes Sociales diera a conocer a una multitud de de personas que se encontraban “huachicoleando” es decir robando combustible en una toma clandestina descontrolada sin que afortunadamente se iniciara algún incendio que habría sido si no de igual, de mayores proporciones a lo sucedido en el Estado de Hidalgo.

La explosión del ducto de Pemex, con tan gran número de víctimas sucedió en una toma clandestina descontrolada en el ducto Tuxpan-Tula en el municipio de Tlahuelilpan, ubicado a unos 100 km al norte de Ciudad de México fue apoteótica.

De acuerdo con las primeras versiones las personas que allí se encontraban recolectaban gasolina que se encontraba regada y arremansada en lagunas de tierra luego de que el ducto en la comunidad de San Primitivo tenía una toma clandestina abierta y regaba el combustible.

Fue en esos momentos, cuando la gente se encontraba recolectando el combustible, que se registró la conflagración que provocó muerte y destrucción.

Existe la sospecha que la tragedia pudo haber sido inducida como un contraataque a las acciones del gobierno federal contra el robo de combustibles de Pemex que tuvo su símil en el municipio de San Juan del Río, del estado de Querétaro.

De acuerdo con los innumerables informaciones vertidas por el gobierno federal, miles de millones de pesos ha costado México el robo de combustible a Pemex, empresa paraestatal cuya función es, precisamente, extraer transportar y procesar el petróleo crudo que se convierte en gadsolina, diesel y otros miles de productos debido a la petroquímica, pero que hoy en la actualidad los sucesivos gobiernos federales han prácticamente vendido a los Estados Unidos para comprarlos a precios prohibitivos y el pueblo paga estas impunidades de corrupción.

Se duda mucho que el “accidente” haya sido, de sí y por sí, gratuito, sino que las mismas autoridades consideran, sin decirlo de manera pública, la mano negra de  aquellos que se han visto afectados por las medidas de seguridad implementadas por el gobierno. Ojalá alguna investigación en serio, dé a conocer las cusas, fortuitas o criminales, de este evento que enluta al país mismo.